
Seguro que a muchas personas les sorprenderá. El Athletic Club no siempre lució los colores que hoy lo identifican. Aunque hoy en día es imposible imaginar al Athletic sin su clásica camiseta rojiblanca, la historia del club comenzó con una equipación azul y blanca, al más puro estilo del Blackburn Rovers inglés.
Todo se remonta al año 1898, cuando se fundó el club. En aquellos primeros tiempos, el Athletic vestía de azul y blanco, influenciado por el estilo británico, muy presente en el origen del fútbol en España. Pero el cambio de colores llegó por casualidad, y como muchas buenas historias, ocurrió gracias a un contratiempo.
Rojo y blanco ¿pura casualidad?
En 1909, el directivo Juan Elorduy fue enviado a Inglaterra para comprar nuevas equipaciones de cara a la temporada siguiente. El objetivo era hacerse con camisetas del Blackburn Rovers, pero al llegar a la tienda se encontró con que se habían agotado. No queriendo volver a Bilbao con las manos vacías, optó por comprar las camisetas del Southampton, que eran rojas y blancas.
El resto es historia: en 1910, el Athletic adoptó oficialmente esos colores, que con el tiempo se convirtieron en un símbolo del club y de su identidad.
Una anécdota que demuestra cómo una simple decisión puede marcar el rumbo de toda una institución deportiva. Desde entonces, el rojiblanco es sinónimo de pasión, tradición y orgullo bilbaíno.