Venezolanos en Bilbao: historias de resiliencia, familia y adaptación en Euskadi

La mayoría de quienes llegaron lo hicieron tras años de dificultades políticas y económicas en su país
Comunidad venezolana en Euskadi / Depositphotos

Bilbao y, en general, Euskadi se han convertido en un destino importante para miles de venezolanos que han buscado refugio, trabajo y estabilidad en los últimos años. Según datos recientes del Observatorio Vasco de la Inmigración, , más de 16.000 personas nacidas en Venezuela viven actualmente en el País Vasco, convirtiéndose en una de las comunidades latinoamericanas más relevantes de la región.

Años de dificultades políticas y económicas

La mayoría de quienes llegaron lo hicieron tras años de dificultades políticas y económicas en su país. La búsqueda de oportunidades laborales, educación y seguridad fue el motor principal que trajo a familias, jóvenes y profesionales a ciudades como Bilbao, Basauri o Santutxu, entre otros muchos barrios y municipios. Muchos encontraron en Euskadi un lugar donde aprender, trabajar y construir una vida nueva, aunque siempre con la mirada puesta en Venezuela.

Idioma, tradiciones y costumbres

El idioma español ha sido un puente fundamental para la integración, pero los venezolanos también han mantenido sus tradiciones y costumbres, desde la gastronomía hasta la música y las festividades. Es habitual ver en mercados y tiendas locales productos venezolanos, reuniones familiares celebrando la Navidad con hallacas o pequeños grupos organizando actividades culturales para mantener viva su identidad.

Escalada de tensión

Sin embargo, la reciente escalada de tensión con el ataque de Estados Unidos en Venezuela ha generado un clima de preocupación y ansiedad. Muchos venezolanos en Bilbao tienen familiares en el país y viven con la incertidumbre de lo que pueda pasar.

Asociaciones de apoyo y acompañamiento

A pesar de la distancia y la preocupación, la comunidad se muestra resiliente. Existen asociaciones y grupos de apoyo que ofrecen información, acompañamiento y espacios para la integración, fomentando la cooperación entre venezolanos y la sociedad local. Estas redes se han vuelto especialmente importantes en momentos de crisis, como el actual, donde la comunicación y la solidaridad son esenciales.

En lo cotidiano, la vida sigue: los niños asisten al colegio, los jóvenes trabajan o estudian, y los mayores encuentran en plazas y comercios lugares donde sentirse parte de la ciudad que los acoge. Pero la realidad de la migración se vive con un doble corazón: por un lado, el de quienes han construido un hogar en Euskadi; por otro, el de quienes no pueden dejar de preocuparse por lo que ocurre en su tierra natal.

Resiliencia, adaptación y humanidad compartida

Y es que la comunidad venezolana en Euskadi demuestra que, aunque lejos de su país, sus raíces, cultura y valores permanecen vivos. Sus historias son un ejemplo de resiliencia, adaptación y humanidad compartida, recordando que cada decisión de migrar lleva consigo sacrificio, esperanza y el deseo de un futuro mejor para quienes aman y extrañan su hogar.


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