«Es nuestra ruina». Así de clara se muestra María Gómez, ganadera del Valle de Soba en Cantabria, y que ha participado en la tractorada celebrada este viernes en Santander, al igual que en otras ciudades europeas, en contra del acuerdo, ya firmado, entre la UE y los países de Mercosur, que no están sujetos a los mismos controles sanitarios, laborales y medioambientales. «Nos guillotinan. Habrá que cerrar porque es imposible competir con ellos porque tienen menos costes de producción. Es inviable. ¿Qué va a pasar? Pues que en los lineales de los supermercados el producto nacional se va a quedar sin vender y nosotros tenemos que comer».
María es una apasionada de su trabajo. Hija y nieta de ganaderos, le gustaría que sus dos hijas siguieran con la tradición pero lo ve complicado. Sobre todo como consecuencia de acuerdos como este entre Europa y los países de Mercosur. «Además tienen mucha menos burocracia. Yo no quiero estar en mi oficina perdiendo el tiempo rellenando tonterías. Todo lo que relleno ya lo tienen ellos, las administraciones. Es tiempo que podría utilizar en trabajar o en conciliar».
Somos lo que comemos
Esta ganadera cántabra tiene una premisa y es que «somos lo que comemos». Es por ello que recuerda que aunque estos productos sean más baratos también son menos saludables. «Es como la carne clorada, la que está tratada genéticamente. Se va a empezar a comercializar pero no es lo mismo comerse un filete de mis vacas que uno de este tipo, aunque sea más barato.» Y es que considera que es mejor priorizar la alimentación sobre otras cuestiones como el ocio o las vacaciones.
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Ante esta realidad María ha hecho un llamamiento a los consumidores para que también protesten en la calle, al igual que están haciendo ya ganaderos y agricultores.