A pocos metros del mirador de Trengandín, al pie del restaurante Los Peñones, hay una roca que muchos pasan por alto sin saber que tiene nombre, historia y memoria. Es la Roca Lolo, una de las formaciones más visibles —y a la vez más cambiantes— de la costa de Noja. Ahora mismo se muestra con fuerza, emergiendo de la arena, pero no siempre está ahí. Las mareas deciden su presencia: en ocasiones supera el metro de altura y en otras llega a desaparecer por completo, como si jugara a esconderse.
Va, viene, aparece… desparece
Su ubicación la convierte en un punto cotidiano para vecinos y visitantes. Hay quien cuelga ropa o utensilios en ella sin imaginar que esa roca es algo más que un apoyo improvisado frente al mar. “Muchos pasan al lado de ella como si nada”, explica @Jesús Caño, administrador de un grupo de Facebook dedicado a compartir noticias y curiosidades de Noja, y autor de las imágenes que han vuelto a poner el foco en este rincón tan especial.
La Roca Lolo va y viene, aparece y desaparece, influenciada por las mareas, “como el Guadiana”, en palabras de Caño. Un comportamiento natural que la ha convertido en parte del paisaje emocional del municipio, especialmente para quienes conocen su historia.
Homenaje a un nojeño fallecido
El nombre no es casual. La roca rinde homenaje a Lolo, un nojeño ya fallecido, recordado como un hombre bueno, inteligente y gran conversador. “Era un sabio de la zona, dejó muy buenos recuerdos, y esta roca es uno más de esos recuerdos. Siempre será suya”, señala Jesús Caño, poniendo voz al sentimiento compartido por muchas personas del pueblo.
Las fotografías difundidas estos días muestran la roca especialmente visible, emergiendo con fuerza de la arena, y han despertado la curiosidad de vecinos y visitantes. Para muchos bilbaínos y personas que pasan el verano en Noja o tienen allí su segunda residencia, estas pequeñas historias forman parte de lo que hace especial al municipio.