Los centros educativos de iniciativa social del País Vasco volverán a vivir una jornada de conflicto laboral el martes 20 de enero, tras la convocatoria de huelga realizada por ELA en los colegios de Kristau Eskola y en los centros independientes integrados en Aize.
La convocatoria llega en un contexto de desgaste en las relaciones laborales dentro de la enseñanza concertada, un sector que arrastra tensiones desde la huelga del pasado año. Según el sindicato mayoritario, los compromisos que permitieron cerrar aquel conflicto siguen sin trasladarse de forma efectiva al día a día de los centros.
Un acuerdo sin efectos reales
ELA sostiene que las patronales educativas no han cumplido aspectos clave del pacto firmado en 2024, lo que ha reabierto el malestar entre los trabajadores de una red que agrupa a alrededor de 200 colegios en Euskadi. El sindicato denuncia que las mejoras salariales acordadas continúan sin reflejarse plenamente en las nóminas y que persisten retrasos en el abono de cantidades pendientes.
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Este jueves 15, la central sindical formalizará el registro de la huelga en la sede del Gobierno Vasco en Bilbao. En ese acto, la responsable de Educación de ELA, Miren Zubizarreta, detallará el estado de unas negociaciones que el sindicato considera encalladas y analizará el reciente relevo en la dirección de Kristau Eskola, ahora liderada por Juan Carlos Olaeta.
Presión a la patronal y al Ejecutivo
Más allá del paro del día 20, ELA plantea una estrategia de presión continuada, animando a realizar concentraciones semanales a la entrada y salida de los centros. El sindicato reclama, además del cumplimiento de las tablas salariales, la aplicación inmediata de la reducción de una hora lectiva para el profesorado, destinada a tareas complementarias, una medida que consideran clave para mejorar las condiciones laborales.
La central sindical también señala al Gobierno Vasco como actor necesario para desbloquear el conflicto y le insta a intervenir para garantizar que los acuerdos firmados se respeten, advirtiendo de que, sin avances, la conflictividad podría prolongarse en el tiempo.