Tal día como hoy, 20 de enero de 1913, Bilbao colocaba la primera piedra de uno de sus grandes símbolos: el estadio de San Mamés. Más de un siglo después, la llamada Catedral del fútbol sigue siendo uno de los edificios más reconocibles de la ciudad y un orgullo para varias generaciones de aficionados del Athletic Club.
Historia de La Catedral
La historia de San Mamés comienza unos meses antes, el 10 de diciembre de 1912. Por entonces la asamblea de socios del Athletic aprobó la construcción de un nuevo campo junto a la Misericordia. Apenas ocho meses después, el 21 de agosto de 1913, se inauguraba oficialmente el estadio con su primer partido. Y con ello se daba inicio a una trayectoria que marcaría para siempre el deporte y la arquitectura en Bilbao.
Primeras ampliaciones del campo
Desde aquellos primeros años, el antiguo San Mamés fue creciendo al ritmo del club y de la ciudad. En la década de 1920 comenzaron las primeras ampliaciones y en 1925 se levantó la histórica grada de Capuchinos. Llegaron después grandes hitos como la construcción de la tribuna principal y del emblemático arco de San Mamés en 1953. Más tarde llegó la tribuna sur en 1957, la norte en 1961 y la este en 1972, además de importantes mejoras de iluminación y megafonía.
Remodelación y aumento del aforo
Uno de los momentos clave llegó en 1982, con la profunda remodelación para el Mundial de España, que elevó el aforo hasta los 46.000 espectadores. Años después, en 1997, la supresión de las localidades de pie, exigida por la UEFA, redujo la capacidad a 40.000 asientos.
La nueva Catedral
Pero el gran salto al siglo XXI llegó con el proyecto del nuevo estadio. A partir de 2004 comenzaron las gestiones para levantar una nueva Catedral sobre el solar del antiguo campo y de la Feria de Muestras. El 26 de mayo de 2010 se colocó la primera piedra del nuevo San Mamés, que permitiría al viejo estadio cumplir sus cien años de historia antes de ser demolido. El 16 de septiembre de 2013 se inauguró la primera fase del actual estadio, una obra que combina modernidad, tradición y una acústica diseñada para que la afición rojiblanca no deje nunca de animar.
Reconocimiento
El reconocimiento internacional no tardó en llegar. En 2015, San Mamés fue elegido mejor edificio deportivo del mundo por el World Architecture Festival y en 2017 su cubierta recibió uno de los premios más prestigiosos de ingeniería estructural.
Hoy, 113 años después de aquella primera piedra, San Mamés sigue siendo mucho más que un estadio. Es memoria, identidad y futuro. Una increíble fusión entre lo viejo y lo nuevo, un símbolo de Bilbao que continúa escribiendo cada día un capítulo más en la historia del Athletic Club y de toda la ciudad.