Euskadi ha alcanzado en 2025 un nuevo récord histórico de envejecimiento, con un índice que llega al 183,8%, es decir, casi 184 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Se trata del mayor aumento registrado desde 1996, con un crecimiento de 7,7 puntos respecto a 2024 (176,2%), y sitúa al País Vasco como la quinta región más envejecida de España, por delante del promedio nacional del 148%, según un informe de Adecco.
Bizkaia lidera el envejecimiento en Euskadi
Por provincias, Bizkaia encabeza el ranking vasco con un índice del 196,2%, seguida de Gipuzkoa (177,3%) y Álava (159,9%). Este envejecimiento acelerado plantea desafíos importantes para la sociedad y el mercado laboral, donde la fuerza laboral cada vez es más sénior y la empleabilidad de mayores de 45 años sigue limitada.
El desafío del edadismo laboral
Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “el índice de envejecimiento no deja de crecer y esta realidad demográfica coloca a nuestro país ante un desafío estructural que no admite más demoras; el edadismo laboral es un profundo contrasentido. Nuestro mercado no puede permitirse prescindir de la experiencia y capacidad productiva de los profesionales mayores de 45 años”. Actualmente, el paro de larga duración afecta al 34% de las personas desempleadas, y hasta el 48,5% en el caso de los mayores de 45 años, aumentando progresivamente con la edad.
Apuesta por el talento sénior y nuevas soluciones
El informe de la Fundación Adecco subraya la importancia de impulsar la incorporación y permanencia del talento sénior para compensar la falta de relevo generacional y la escasez de profesionales cualificados. Además, plantea complementar estas medidas con la activación de personas inactivas, políticas migratorias orientadas al empleo y la inteligencia artificial como palanca para liberar horas de trabajo y aumentar la productividad.
Una cuestión de futuro para Euskadi y España
El envejecimiento demográfico es un fenómeno que afecta a toda España, pero Euskadi supera con claridad la media nacional, lo que obliga a repensar el mercado laboral y la estrategia económica de la región. La inclusión de profesionales mayores, la flexibilidad laboral y la innovación tecnológica se presentan como claves para garantizar la resiliencia del tejido productivo a medio y largo plazo.