En pleno corazón de Bilbao, madre e hija han convertido su pasión por la danza y el flamenco en un negocio único: Atrezzo, una tienda especializada en trajes de sevillana y flamenco que conquista tanto a locales como a visitantes. Susana Mentxaka y su hija Alejandra explican cómo una idea que nació del amor por la moda y la danza se ha convertido en un referente para quienes quieren “vestir Sevilla” sin salir del norte.
“Nos dedicamos a la danza, sobre todo al ballet clásico y al baile de salón o a kizomba, pero también al flamenco. Hacemos zapatos a mano, trajes a medida… todo”, cuenta Susana. Recuerda cómo la tienda fue ganando fama poco a poco, especialmente durante la Feria de Sevilla, la IMOF, donde ya son invitadas a los desfiles más importantes.
A pesar de no tener raíces sevillanas, confiesan que “nosotras somos muy vascas, pero Sevilla nos vuelve locas”, y esa pasión se refleja en cada prenda. Alejandra añade con entusiasmo: “Cuando vestimos aquí, vestimos Sevilla. Queremos que la gente que va a las casetas esté perfecta, que digan: ‘me ha vestido Atrezzo’”.
Una clientela exigente y exclusiva
El perfil de sus clientes es variado, pero siempre con un denominador común: la exigencia y el cuidado del detalle. “Normalmente son compromisos sociales muy altos… van a casetas del turronero, y queremos que vayan súper bien, al nivel de todo”, explica Susana. La tienda también ofrece una línea más accesible, con trajes desde 200 euros, pero siempre manteniendo la calidad y la exclusividad: “Trabajamos un vestido por modelo, color y talla. Nunca tenemos dos iguales”.
Desde la selección de flores, que son teñidas a mano, hasta los mantones y pendientes hechos artesanalmente, todo pasa por las manos de Susana y Alejandra. “Ahora bajamos a Sevilla y elijo la flor que quiero, vamos eligiendo flor a flor. Es muy importante la posición de la flor, el pendiente, los mantones… todo tiene que estar perfecto”, dice Alejandra.
Pasión, ingenio y tradición familiar
El negocio, lejos de ser un simple comercio, se ha convertido en un proyecto de vida. “A mí me apasiona trabajar, me apasiona mi trabajo. Aquí no es solo vender, es acompañar a la gente a vestirse bien y a sentirse bien”, asegura Susana. La relación con sus clientes es cercana y cuidadosa. Tal y como explican: “Es como un vestido de novia, te lo pruebas, te emocionas, ajustamos, todo el mundo se ve guapo”.
Con dedicación y creatividad, Susana y Alejandra han logrado traer un pedazo de Sevilla a Bilbao. Manteniendo la esencia del flamenco y la moda tradicional, pero con un toque personal que solo ellas saben dar. La historia de Atrezzo es la de dos mujeres que, entre pasión, ingenio y trabajo duro, lograron transformar su sueño en una realidad que “visten” cada año miles de veces.