El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) de Gipuzkoa ha reconocido que el fallecimiento en 2023 del oñatiarra Manuel B., de 71 años, fue consecuencia de una enfermedad profesional derivada del amianto. El hombre, que sufrió un adenocarcinoma pulmonar e insuficiencia respiratoria severa, trabajó en la fundición de Onraita y, posteriormente, en Hijos de Juan de Garay, donde inhaló humos tóxicos sin recibir información sobre los riesgos ni contar con protección respiratoria adecuada.
La Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi (Asviamie) ha señalado que esta declaración permite una mejora sustancial de la pensión de viudedad, muerte y supervivencia, al tratarse de un fallecimiento derivado de enfermedad profesional.
Incumplimiento de la ley
Tras solicitar en noviembre de 2024 una investigación a Osalan sobre las condiciones laborales que sufrió Manuel, el organismo incluyó al trabajador en el Fichero de Trabajadores Expuestos a Amianto, lo que facilitó al INSS la mejora de las prestaciones económicas vinculadas a su fallecimiento.
Osalan ha señalado que la empresa Hijos de Juan de Garay aparece como importadora de amianto desde 1965 y que, en un informe de 1993, se confirma que seguían utilizando este material en la sección de fusión del latón, con riesgos de dispersión de fibras y corrientes de aire con la sección de extrusión. En el caso de Onraita, aunque no se dispone de documentación directa, se apunta que el amianto se empleaba en los hornos de la fundición y que los trabajadores operaban en condiciones “muy sucias, tóxicas y ruidosas”, sin prendas de protección.
Asviamie denuncia que ambas empresas incumplieron la ley, ya que no se registraron en el RERA por el uso de amianto ni notificaron a la Autoridad Laboral, lo que impedía la vigilancia sanitaria postocupacional y la detección temprana de enfermedades pulmonares en los trabajadores expuestos.
El riesgo permanece
La asociación advierte de que estos trabajadores siguen en riesgo de enfermar y les insta a solicitar a Osalan su incorporación al Fichero de trabajadores expuestos, para acceder a la vigilancia sanitaria y al posible reconocimiento profesional de las enfermedades.
Asviamie también critica la “complicidad” de médicos de la comarca y del Hospital de Txagorritxu por no comunicar a Osalan la sospecha de origen laboral de las enfermedades, incumpliendo así el artículo 5 del Real Decreto 1299/2006, que obliga a notificar posibles casos vinculados al trabajo.