Osakidetza ha admitido un fallo en la cadena de administración de vacunas que ha provocado que 253 personas, la gran mayoría bebés, reciban una dosis hexavalente de un lote cuya fecha de caducidad ya había expirado. El incidente se ha extendido por 12 Organizaciones Sanitarias Integradas (OSIs), lo que ha obligado a la Dirección de Salud Pública a intervenir de inmediato para subsanar el error.
Aunque el fallo administrativo es evidente, las autoridades sanitarias han querido cortar de raíz cualquier alarma médica. Tras consultar con la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) y el fabricante, se ha confirmado que la inoculación de estas vacunas caducadas es inocua: no hay riesgo de toxicidad ni se esperan efectos secundarios en los menores. El problema no es de seguridad, sino de eficacia.
Refuerzo por precaución
El Consejo Asesor de Vacunas de Euskadi (CAVE) ha determinado que, al estar el lote vencido, no se puede garantizar al 100% que la vacuna haya generado la protección necesaria contra enfermedades graves como la difteria, el tétanos o la hepatitis B. Por tanto, la dosis puesta no cuenta como válida.
Para corregir la situación, la recomendación de los expertos es clara: volver a vacunar. El objetivo es blindar la salud de los pequeños y asegurar que su sistema inmune esté perfectamente preparado, sin dejar resquicios a la duda por la fecha del fármaco.
Contacto directo
Los centros de salud no han esperado para actuar. Desde hoy mismo se están realizando llamadas telefónicas a todas las familias afectadas, que ya están plenamente identificadas. El mensaje que se traslada es de calma, explicando que se trata de un procedimiento preventivo para garantizar la máxima protección, y se está agendando ya la nueva cita para administrar la dosis correcta.