El Gobierno Vasco ha denegado la autorización para construir el parque eólico Iparaixe II, proyectado en el cordal de Argalario-Mendibil, entre Barakaldo y Trapagarán. La decisión ha sido recibida con alivio por la plataforma vecinal Mendietan Eolikorik Ez-Barakaldo, que llevaba meses alertando de que la iniciativa vulneraba la normativa ambiental vigente.
¿En qué consistía el proyecto Iparaixe II?
El proyecto planteaba la instalación de varios aerogeneradores en una zona de monte con alto valor natural. Todo ello dentro del entorno de Argalario-Mendibil. Se trata de un espacio frecuentado por senderistas y muy próximo a áreas rurales y explotaciones agrarias. Según la resolución, el parque eólico resultaba incompatible con el Plan Foral de Aves Necrófagas, una norma foral que protege especies como buitres y otras aves carroñeras que habitan y sobrevuelan la zona. Esta incompatibilidad ha sido determinante para frenar la autorización.
Desde la plataforma recuerdan que ya advirtieron en sus alegaciones tanto al proyecto como al Plan Territorial Sectorial de Energías Renovables (PTS EERR) de que la ubicación elegida chocaba frontalmente con esa normativa ambiental.
Críticas al modelo energético planteado
Aunque celebran la paralización de Iparaixe II, desde Mendietan Eolikorik Ez aseguran que el problema de fondo sigue vigente. A su juicio, el diseño actual del PTS de Energías Renovables, pendiente de aprobación definitiva por el Gobierno Vasco, abre la puerta a proyectos similares en otros montes de Bizkaia y Euskadi.
“La transición energética no puede servir de excusa para un modelo mercantilista que pone nuestros espacios naturales al servicio de grandes empresas”, sostienen. La plataforma considera que el plan prioriza intereses económicos frente a criterios de sostenibilidad ambiental y denuncia la “falta de diálogo social” en su elaboración. En este sentido, advierten de que otros proyectos eólicos anunciados en el cordal de Sasiburu, entre Barakaldo y Alonsotegi, podrían seguir el mismo camino y esperan que la resolución sobre Iparaixe II marque un precedente.
Un debate que va más allá de un parque eólico
La plataforma se ha integrado además en el movimiento más amplio PTS HONI EZ, que agrupa a municipios y colectivos críticos con el actual planteamiento del plan de renovables. No rechazan la transición energética, subrayan, pero sí el modelo de implantación que, en su opinión, compromete montes, biodiversidad y tierras de cultivo.
Para Mendietan Eolikorik Ez, la desautorización de Iparaixe II demuestra que existen límites legales y ambientales que deben respetarse. Y lanzan un mensaje claro: seguirán recurriendo y movilizándose “allá donde sea necesario” para frenar lo que consideran un riesgo para el patrimonio natural de la zona.