Los vecinos del barrio de Sarrikue denuncian desde hace meses el mal estado de las barandillas situadas en distintos puntos del barrio, especialmente en las zonas interiores, donde aseguran que el deterioro es mayor y supone un riesgo para quienes transitan a diario por la zona.
Según explican, llevan tiempo solicitando al Ayuntamiento que se arreglen, sin obtener una respuesta efectiva. “Han puesto un trozo nuevo sólo en un lado de la carretera, para que las personas que pasan por el Camino de Santiago lo vean bonito,¡ qué vergüenza!”, señala indignada una de las vecinas del barrio. Aseguran que esta actuación es meramente estética y no soluciona el problema real. “Lo peor está dentro del barrio, donde nadie parece mirar”, añaden.
Barrio abandonado
El mal estado de las barandillas no es la única preocupación de los residentes. Los vecinos aprovechan también para denunciar la deficiente comunicación de Sarrikue con el resto de la ciudad. En concreto, critican las dificultades para desplazarse hasta el centro de salud de Santutxu. “Para ir al médico tenemos que coger hasta cinco autobuses: dos para bajar y tres para subir”, explican.
Esta situación genera un sentimiento generalizado de abandono entre los residentes, que reclaman mejoras tanto en el mantenimiento de las infraestructuras como en el transporte público. “Vivimos aquí todo el año, no solo cuando pasa gente de fuera”, subrayan.
Los vecinos piden soluciones urgentes y una mayor atención por parte de las instituciones para garantizar la seguridad, la movilidad y la calidad de vida en el barrio.