A partir del próximo 10 de febrero distintas asociaciones ciudadanas contrarias a la propuesta de la Ley de regulación de festejos taurinos tradicionales de fomento en Euskadi comparecerán en el Parlamento Vasco para exponer su posición ante esta norma, que todavía se encuentra en fase de tramitación.
De la mano de EH Bildu y del grupo Mixto-Sumar, intevendrán en las distintas sesiones Ana Moreno (Haiekin Elkartea), Nerea Landa (Sokamuturra Ez) u Oihane Herrera (educadora y miembro de la asociación animalista Gureak), además de distintos perfiles del ámbito educativo, veterinarios o de la Oficina de la Infancia y la Adolescencia del Ararteko.
La ONU pide la prohibición de la asistencia de menores
La actualidad de estas comparecencias viene reforzada por el posicionamiento del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, que ha vuelto a interpelar a España para impedir la participación de menores en espectáculos taurinos y de caza. Ante ello el Ministerio de Juventud e Infancia, ha presentado una ampliación de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI) para prohibir la participación y la asistencia de menores a actividades o espectáculos en los que se ejerza violencia contra los animales.
Según han señalado fuentes del departamento que dirige Sira Rego, la argumentación de motivos de la reforma advierte de que la exposición temprana a la violencia conlleva riesgos significativos para la integridad física y psíquica de las personas menores de edad, «pudiendo desensibilizar a los menores de edad frente al sufrimiento ajeno, afectando negativamente al desarrollo de la empatía y normalizando la violencia como forma de entretenimiento influenciando la percepción de las personas menores de edad sobre la resolución de conflictos y el uso de la fuerza, con efectos duraderos en su bienestar emocional».
Desde las asociaciones animalistas consideran que la propuesta de ley vasca, que presenta inconsistencias jurídicas, tiene un claro propósito formativo, tal y como reconoce su propio texto, al plantear que niños y niñas adquieran destreza en los espectáculos taurinos y desarrollen afición por ellos. A su juicio, esto supone de facto la creación de una escuela taurina vasca, aunque se intente presentar como un modelo “diferente”.
Recuerdan además, que estos festejos implican un sufrimiento animal documentado científicamente, con situaciones de hostigamiento intencionado, miedo, estrés agudo y lesiones. Impacto que es especialmente grave en becerros menores de 18 meses por su mayor vulnerabilidad física y emocional ya que su sistema inmune y capacidad para afrontar el estrés no están plenamente desarrollados. Asimismo, señalan que el transporte y manejo en estos contextos incrementan los riesgos sanitarios y la posible transmisión de enfermedades contagiosas como la dermatosis nodular bovina o la tuberculosis bovina, por lo que no se trata únicamente de un debate ético, sino también de una cuestión de salud pública.