Quienes hayan entrado a Bilbao esta mañana por Artxanda, lo habrán comprobado: paciencia y marcha lenta. El cierre de una de las galerías desde el pasado 3 de febrero ha empezado a pasar factura con retenciones de varios kilómetros en los accesos a la villa.
Desde la Dirección de Tráfico del Gobierno vasco confirman que no se trata de ningún accidente, sino de las obras previstas en la infraestructura. Toda la circulación, tanto de entrada como de salida, se canaliza ahora por un único túnel mediante un bypass provisional. Resultado: tráfico denso y circulación muy lenta en las primeras horas del día.
Seis meses de obras, seis meses de paciencia
Los trabajos forman parte del plan de reforma integral de los túneles de Artxanda, inaugurados en 2002 y utilizados a diario por unos 30.000 conductores. El uso intensivo ha provocado grietas, filtraciones y deterioro del hormigón que obligan a una intervención en profundidad.
La galería ahora cerrada es la que conecta Ugasko (Deusto) con el corredor del Txorierri. Durante medio año permanecerá inoperativa para permitir la impermeabilización del revestimiento, la renovación de los sistemas de ventilación y alumbrado —que pasarán a tecnología LED— y la instalación de nuevos sistemas de seguridad, como detección automática de incidentes y control de gases. La inversión asciende a 12,8 millones de euros.
¿Alternativas para evitar las retenciones?
Con unos 5.000 vehículos diarios afectados directamente por este túnel, los responsables de movilidad recomiendan buscar itinerarios alternativos como Santo Domingo, Enekuri o incluso los accesos por San Mamés, dependiendo del origen del desplazamiento.
La previsión es que las complicaciones en hora punta se mantengan mientras duren las obras, por lo que planificar el trayecto con antelación y salir con margen extra será clave en las próximas semanas.