Hace apenas unos años que las borrascas y temporales tuviesen nombre nos parecía raro. Conocíamos el huracán Mitch, el Katrina.., pero lo veíamos como algo lejano. Pero tras Filomena, que nos trajo nieve en casi todo el país, nos hemos acostumbrado a que el mal tiempo tenga nombre. Por cierto, no es una moda ni un capricho, tiene su explicación.
Harry, Ingrid, Jospeh, Kristin, Leonardo y ahora Marta también. Así se llaman los últimos temporales, muy seguidos por cierto, que están afectando y mucho a España y a otras zonas de Europa. No todas las borrascas llevan nombre, sólo las que se considera que pueden causar avisos de nivel naranja, con un riesgo importante por viento, lluvia o nieve.
¿Cómo se decide el nombre de una borrasca?
Los nombres se ponen siguiendo el abecedario y existe un sistema europeo para ello. El país que prevé recibir primero los impactos es el que lo decide. Lo cierto es que identificar temporal con un nombre propio facilita el seguimiento y refuerza la percepción del riesgo entre la población. Los expertos señalan que los avisos se comprenden mejor se dice que Goretti o Leonardo van a generar importantes lluvias o indundaciones.