Gernika vivió ayer una imagen difícil de olvidar. Más de un millar de personas se tumbaron y coordinaron en pleno corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai para formar un gran mosaico humano con un mensaje claro: “Guggenheim agur”. Una fotografía colectiva que simboliza meses de movilización y que escenifica la retirada definitiva del proyecto de ampliación del Museo Guggenheim en la zona.
La jornada, organizada por la Plataforma Guggenheim Urdaibai Stop, reunió a miles de personas a lo largo del día y contó con el respaldo de Greenpeace. Familias, jóvenes, mayores, colectivos ecologistas y vecinos de la comarca participaron en un acto que fue mucho más que una celebración: fue la visualización de una implicación ciudadana sostenida en el tiempo.
Una victoria nacida en la calle
La Fundación Guggenheim anunció en diciembre la retirada del plan tras meses de protestas y una contestación social creciente. Ayer, esa movilización se transformó en celebración. El mosaico humano se convirtió en la imagen más potente del día: cuerpos alineados sobre el verde de Urdaibai formando un mensaje que resume el sentir de buena parte de la sociedad vasca.
Desde Greenpeace Euskadi, su coordinadora Lorea Flores destacó que victorias como esta “dan aliento” en un contexto de crisis climática y pérdida de biodiversidad. La organización subrayó que la defensa de Urdaibai demuestra que la presión social puede cambiar decisiones institucionales.
Más allá del museo: 40 millones y una restauración pendiente
Aunque el proyecto museístico ha quedado atrás, los colectivos recuerdan que los retos ambientales siguen presentes. El Ministerio para la Transición Ecológica había comprometido 40 millones de euros para actuaciones de restauración vinculadas a la construcción del museo. Ahora, las organizaciones reclaman que esa inversión se mantenga y se destine íntegramente a recuperar las zonas degradadas de la Reserva.
La restauración de humedales y ecosistemas es, además, una prioridad marcada por el reglamento europeo aprobado en 2024, que fija el objetivo de recuperar el 20% de los ecosistemas degradados antes de 2030. Urdaibai, insisten los colectivos, no puede quedar fuera de esa hoja de ruta.
El foco también en Murueta
La celebración no eclipsó otras reivindicaciones. Las organizaciones recordaron que los Astilleros de Murueta continúan operando con la concesión caducada y exigieron a las autoridades que actúen para paralizar la actividad y restaurar el entorno.
Además, Greenpeace mantiene su demanda contra la modificación de la Ley de Costas que reducía la franja de protección de 100 a 20 metros para facilitar la construcción de la sede de Murueta. Consideran que supondría un precedente peligroso para rebajar normativas ambientales en favor de intereses privados.
Pero ayer, sobre todo, fue un día de emoción compartida. Urdaibai se llenó de gente que quiso formar parte de una imagen colectiva que ya es historia reciente del ecologismo vasco. Un mosaico humano que no solo decía “adiós” a un proyecto, sino que reivindicaba algo más profundo: la fuerza de una ciudadanía organizada para proteger su territorio.