La historia de Golfo tiene final feliz. La Guardia Civil arrestó al presunto ladrón, un hombre de 45 años, que ya está a disposición de los juzgados de Villarcayo. Sin embargo, la investigación no se ha cerrado, ya que no se descarta más detenciones en un futuro.
El perro fue robado en el exterior de su casa, en la localidad burgalesa de Villanueva de Carrales y recuperado el pasado 27 de enero en Galdakao. Un vídeo del momento del robo, al que ha tenido acceso Radio Nervión, y la gran difusión en redes sociales han sido clave para que este mastín haya podido volver a casa.
Investigación
Aún así, la historia no llegaba a su fin. Después de la aparición de Golfo, la Guardia Civil intensificó la investigación para dar con el responsable del hurto del perro. El sistema de videovigilancia de la vivienda fue clave para dar con el presunto autor de los hechos. A partir de ahí, los agentes tuvieron la oportunidad de reconstruir los hechos para vincularlos de forma directa con el presunto ladrón. En consecuencia, lo identificaron y localizaron de forma inmediata.
Asustado
“Estaba un poco asustado, pero en cuanto llegó se puso loco de contento”, cuenta Nacho, su dueño. Golfo, un mastín “muy bueno”, fue sustraído el pasado jueves cerca de su vivienda. Las cámaras de seguridad grabaron el secuestro.
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En las imágenes se ve cómo llega un vehículo del que bajan varias personas. Al principio, Golfo les saluda. Después, al intuir que algo no iba bien, intenta resistirse. Finalmente, uno de los ladrones lo agarra del collar y lo introduce a la fuerza en el coche.
Acorralados
Desde ese día, Nacho difundió la desaparición de Golfo en redes sociales. El vídeo fue decisivo, ya que permitía incluso ver la matrícula del coche. La presión social hizo que los responsables desistieran.
El 27 de enero, Nacho recibió una llamada. Una mujer le dijo que tenía un perro y que creía que era el suyo. Aseguró que su marido lo había encontrado y que querían devolverlo.
Acordaron dejar a Golfo en la comisaría de la Ertzaintza de Galdakao. “Lo dejaron a las 8:30 y dos horas después llegué para recogerlo”, explicaba Nacho.