El grupo de Facebook Castro qué bonito ha vuelto a poner el foco en uno de los grandes tesoros patrimoniales del norte. El colaborador Manuel Cavanillas ha compartido varias imágenes del acueducto romano de El Chorrillo, una infraestructura hidráulica única en Cantabria que, pese a su relevancia histórica, continúa siendo una gran desconocida para buena parte de quienes viven a apenas media hora en coche, en Bilbao y su entorno.
Una obra de ingeniería con 500 metros de historia
El acueducto de El Chorrillo es una conducción hidráulica de aproximadamente 500 metros que llevaba el agua desde la Fuente Mineral hasta las inmediaciones del puerto de Castro Urdiales. Durante cerca de dos mil años estuvo en uso, lo que habla no solo de su importancia estratégica, sino también de la extraordinaria calidad de su construcción.
Los tubos por los que circulaba el agua están realizados con sillares de piedra machihembrados y sellados con mortero hidráulico, una técnica romana que garantizaba estanqueidad y resistencia. Toda la conducción iba protegida por muros y argamasa, asegurando su conservación frente al paso del tiempo y las inclemencias.
Aljibes y bóvedas de cañón
El sistema no se limitaba a transportar el agua. Esta se almacenaba en aljibes y arquetas rectangulares cubiertas con bóveda de cañón, otro ejemplo del refinamiento técnico romano. No era una obra improvisada, sino una infraestructura planificada al detalle para abastecer a la población de la antigua Flaviobriga, el núcleo romano que dio origen a la actual Castro Urdiales.
Hoy, el acueducto de El Chorrillo es el único acueducto romano conservado en Cantabria, lo que lo convierte en una pieza patrimonial de enorme valor histórico y cultural.
Un tesoro a un paso de casa
Resulta llamativo que, estando a apenas 25 minutos de Bilbao, muchas personas aún desconozcan su existencia. En un territorio donde a menudo se buscan planes culturales lejanos, este enclave ofrece la posibilidad de descubrir una obra romana auténtica sin salir prácticamente del entorno metropolitano.
Las fotografías compartidas por Manuel Cavanillas no solo recuperan la memoria de esta infraestructura milenaria, sino que invitan a mirar con otros ojos un lugar que forma parte de la historia viva del Cantábrico. Porque a veces, los grandes tesoros no están lejos: están justo al lado, esperando a ser redescubiertos.