En un ambiente que nada tenía que ver con el que se vivió en la final de hace unos meses, el Surne Bilbao dejó una auténtica demostración de oficio para derrotar por la mínima (87-88) al PAOK de Salónica en un partido marcado por las decisiones arbitrales. Décima victoria consecutiva con la que concluye la segunda fase con un pleno de victorias y se garantiza el factor cancha en la fase eliminatoria de la FIBA Europe Cup, e incluso disputaría la vuelta de una hipotética final en el Bilbao Arena.
Aunque, como decíamos, el ambiente no fue ni mucho menos una caldera, alguien con fama de ‘sucio’ como Patrick Beverley se encargó de calentar el encuentro con una agresión a Pantzar en los compases iniciales de un primer cuarto que estuvo marcado por la igualdad. Le costó a los MIB encontrar sensaciones en defensa. Timmy Allen por fuera y principalmente Clifford Omoruyi en la zona hacían bastantes estragos.
Moviendo el balón con precisión y buscando el extra pass el Surne Bilbao conseguía encontrar huecos en la defensa helena. La grada del Palataki estalló también con las decisiones arbitrales, después de que se señalara una técnica y falta personal a Hilliard y Krampelj. Aún así, el PAOK terminó el primer acto seis arriba (30-24) tras un triple sobre la bocina de Jaworski.
Los MIB parecieron despertar de la siesta en el segundo cuarto y apretaron en defensa. Gracias a dos mates de Hlinason, un tres más uno de Aleix Font, al que se le da especialmente bien el PAOK y una bandeja de Krampelj el Surne Bilbao tomó la ventaja (32-35) antes de que Jure Zdovc solicitase tiempo muerto y el ritmo del partido bajase varios enteros. Los helenos empezaron a embarrar el partido con la connivencia de alguna que otra decisión arbitral bastante discutible como una falta en ataque señalada a Darrun Hilliard y otra falta -más técnica- que le señalaron a Margiris Normantas y con la que llegó al descanso con cuatro amonestaciones. Un increíble mate de Tyree terminó de encender a la afición y a los jugadores del PAOK, que llegaron al descanso con una renta de ocho puntos (50-42).
Problemas con las faltas del Surne Bilbao
Aunque la segunda parte comenzó como concluyó la primera, pronto consiguió darle la vuelta el Surne Bilbao. Jaworski se echó al equipo a la espalda y, con cinco puntos, colocó a los MIB cinco abajo (56-51). Pero un nuevo arreón de los locales les colocó doce arriba momentáneamente (63-51) antes de que un triple de Petrasek cortase esta racha. Aún así, los problemas con las faltas permitieron al PAOK volver a situarse en dobles dígitos desde la línea de tiros libres (67-57). Pero el Surne Bilbao continuaba dormitando y los helenos castigaban desde el triple (75-64) a la conclusión del tercer cuarto.
Un triple de Krampelj y una bandeja de Pantzar colocó cuatro abajo (77-73) a los hombres de Jaume Ponsarnau, que en ningún momento le perdió la cara al partido, en los primeros minutos del último cuarto. Las penetraciones y un triple del base sueco mantenían al Surne Bilbao cerca del PAOK, que recurría a Timmy Allen y Tomas Dimsa para continuar por delante en el marcador (84-83). Hasta que un mate de Hlinason devolvió el liderazgo en el marcador al Surne Bilbao (84-85) a dos minutos para el final.
Una bombita de Normantas parecía dejar el partido visto para sentencia (84-87), pero un tiro libre de Chougkaz y un rápido contraataque de Timmy Allen volvieron a colocar las tablas en el marcador. En el último minuto, Pantzar buscó una bandeja y Hlinason capturó el rebote ofensivo mientras un rival le empujaba. Cayó derribado y, cuando parecía que podrían pitar falta, los colegiados señalaron fuera de banda y le dieron la posesión al cuadro local.
Afortunadamente, el Surne Bilbao pudo jugarse la última posesión. Pero el PAOK todavía no estaba en bonus y agotó sus faltas. Justin Jaworski entró a canasta y consiguió sacar dos tiros libres a falta de dos segundos y medio para el final. Anotó el primero y tiró a fallar el segundo.
