Barakaldo se prepara para vivir este domingo un acto cargado de emoción, memoria y orgullo colectivo. El Ayuntamiento inaugurará en Gorostiza una escultura en homenaje a Julián Larrea (1929-2025), uno de los vecinos más queridos del municipio y todo un símbolo del deporte rural vasco. La cita será a las 12.00 horas, en un entorno muy especial: junto a su baserri, convertido por él mismo en museo etnográfico popular.
La alcaldesa, Amaia del Campo, acompañará a la familia en un acto que contará con exhibición de herri kirolak, trikitixa y aurresku de honor. Un homenaje a la altura de quien no solo fue campeón sobre la madera y el hacha, sino también un auténtico embajador de la identidad barakaldesa.
Mucho más que un aizkolari: el hombre que llevó el nombre de Barakaldo por bandera
Hablar de Julián Larrea es hablar de historia viva del deporte rural. Fue once veces campeón de Bizkaia y tres veces campeón de Euskadi en tronza, además de lograr varios campeonatos con hacha. En 1968 hizo historia al convertirse en el primer campeón de España de caza con perro.
Pero su importancia va mucho más allá de los títulos.
Larrea dedicó buena parte de su vida a preservar y transmitir la cultura tradicional vasca. Impulsó el Gorostiza Herri Kirol Kluba y participó activamente en el programa educativo municipal Ezagutu Barakaldo, abriendo las puertas de su caserío a escolares para enseñarles herramientas antiguas, historias del mundo rural y el valor de las raíces. Cencerros, yugos, guadañas y hachas no eran simples objetos: eran lecciones de identidad.
Por todo ello fue pregonero de las fiestas patronales y recibió en 2020 el Premio Jolín Sariak, reconocimiento que lo señaló como barakaldés ilustre en vida.
Una escultura que ya forma parte del paisaje y del corazón de Gorostiza
La escultura, de dos metros de altura y 300 kilos de peso, ha sido creada por la artista Lurdes Umerez y fundida en bronce mediante el proceso de cera perdida por Alfa Arte. La figura, de carácter figurativo y tono marrón patinado, se instala en un lugar cargado de simbolismo: junto a su baserri y cerca del club de herri kirol que él ayudó a impulsar.
No es solo una pieza artística. Es un recordatorio permanente de una forma de entender la vida basada en el esfuerzo, la humildad y el compromiso con la comunidad.
Un domingo de tradición y emoción en Barakaldo
El acto comenzará con la recepción institucional y el descubrimiento conjunto de la escultura por parte de la alcaldesa y el hijo del homenajeado. Después llegará el aurresku de honor, seguido de exhibiciones de herri kirolak y talla de madera, amenizadas por trikitixa. La jornada concluirá con un lunch popular.
La ciudad no solo recordará a un campeón. Recordará a un maestro de vida. Porque Julián Larrea no fue únicamente un referente deportivo; fue una persona que entendió que las tradiciones no se conservan solas: se cuidan, se enseñan y se viven.