De jurista, veterinario y dentista a hosteleros: tres amigos cambian de vida y abren el restaurante Txanda en Bilbao

El proyecto combina producto propio ecológico cultivado en Gatika, una cocina cuidada y precios ajustados
Adélie, Antoine y Antoine se dedican ahora a lo que les apasiona. / Txanda

Bilbao suma desde esta semana un nuevo restaurante con una historia poco común. Txanda (Dos de Mayo, 1) abrió sus puertas el miércoles impulsado por tres amigos franceses que decidieron cambiar de vida para dedicarse por completo a la cocina sostenible y al producto ecológico de cercanía.

Un cambio de vida para “tomar su turno”

Adélie Autechaud, una de las socias, explica que el proyecto nace de una necesidad vital. “Es curioso, pero es humano. En este trabajo tenemos mucho más contacto con la gente y la cocina nos resulta mucho más interesante”, cuenta. Ella era jurista; Antoine Latour, veterinario, y Antoine Egloff, dentista. Hoy, los tres forman el núcleo de Txanda, acompañados siempre por Pupita, la mascota del equipo.

Antes de abrir el restaurante, el grupo dio un primer paso clave: adquirieron unos terrenos en Gatika, donde pusieron en marcha invernaderos y huertas ecológicas. Allí cultivan variedades locales y poco habituales, que ahora llegan directamente a los platos, a los cócteles y a los refrescos caseros del restaurante.

“Txanda nace de nuestro sueño de tomar nuestro turno y crear un lugar donde comer y beber bien, de forma sincera y abierta a todo el mundo”, resumen.

Cocina cuidada, equipo pequeño y precios justos

Txanda apuesta por una cocina elegante y muy trabajada, aunque pensada para un servicio ágil. “Hacemos mucha preparación antes, incluso cuando el restaurante está cerrado, para poder servir platos complejos con un equipo muy pequeño”, explica Adélie. Entre semana trabajan dos personas y los fines de semana tres, con apoyo puntual desde la huerta.

El restaurante ofrece menú de mediodía de miércoles a viernes por 20 euros, cenas con platos para compartir desde las siete y media de la tarde. Los fines de semana, por la noche, ofrecen un menú degustación de siete tiempos por 39 euros, con una duración aproximada de dos horas. “Trabajar solo los tres nos permite ofrecer un precio justo”, subraya.

La acogida vecinal ha sido clave en estos primeros días. “La primera semana ha ido muy bien. La gente del barrio ha venido a apoyarnos y eso nos ha dado mucha ilusión”, reconoce Adélie. Txanda arranca así su andadura en Bilbao con una propuesta que mezcla producto propio, alta técnica aprendida en restaurantes con estrella y una filosofía clara: hacerlo todo a mano, con mimo y cercanía.


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