Ningún vizcaíno está participando en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina d’Ampezzo. Y el hockey hielo desapareció de Bilbao tras el derribo de la pista de hielo de Nogaro. Aún así, la Villa está en los libros de historia del olimpismo y del hockey hielo gracias a uno de los mejores jugadores de la historia de este deporte: Valeri Jarlamov. O más concretamente, de sus raíces y antepasados.
Una investigación del periodista especializado en olimpismo Fernando Arrechea desveló que su madre fue Carmen Orive Abad, también conocida como ‘Begoñita de las Cortes’, una de las ‘niñas de la guerra’ que emigró a la Unión Soviética en el buque Habana.
En una fábrica de Moscú conoció al que luego fue su marido, Boris Jarlamov, por el que adoptó su apellido. Valeri nació en 1948 y pronto comenzó a practicar el hockey hielo, deporte nacional de una URSS inmersa en la Guerra Fría y en el que este deporte adquiría una dimensión mucho mayor, convirtiéndose en una herramienta de propaganda para el mundo.
Un paso efímero por Bilbao
Finalizada ya la Guerra Civil, ‘Begoñita’ regresó brevemente a Bilbao junto a su marido y su hijo a finales de los cincuenta, pero optaron por regresar a la Unión Soviética, donde el pequeño Boris ya empezó a despuntar en las filas del CSKA de Moscú, equipo siempre vinculado al Ejército Rojo.
Tras debutar en el primer equipo en 1968, pronto formó parte de la que se consideró como una de las mejores delanteras de la historia del hockey. Era el ‘verso libre’ de un equipo dirigido con mano de hierro, una máquina perfectamente engrasada que dominó la liga soviética en los años setenta y fue la base de la selección de la URSS.
Con ellos logró dos oros olímpicos -Sapporo 1972 e Innsbruck 1976- y una plata -Lake Placid 1980, el célebre partido conocido ‘Milagro sobre el Hielo’ que ha inspirado varias películas americanas-, además de ocho campeonatos mundiales. Incluso llamó la atención de la liga americana, pero la restrictiva política soviética le impidió hacer las Américas y convertirse en profesional.
A los 33 años, en 1981, se convirtió en leyenda tras su prematuro fallecimiento en un accidente de coche, después de que su esposa perdiera el control del vehículo y chocase de frente contra un camión. Si no hubiera sido por este abrupto final, Valeri tenía intención de regresar a Bilbao junto a su esposa y sus dos hijos, Alexander -que también fue jugador profesional- y Begoña.
Homenajes póstumos
Para comprender la dimensión de Jarlamov solo hay que echar un vistazo a su legado. El CSKA de Moscú y la selección soviética -y posteriormente la rusa- retiraron su dorsal, el 17 y es uno de los dos jugadores que están en el salón de la fama del hockey hielo sin haber jugado nunca en Estados Unidos. En 2008 formó parte del ‘Equipo del Centenario’ elegido por la Federación Internacional de Hockey.
También se han realizado varias películas y series sobre su vida, y permanece inmortalizado en una estatua en Moscú, así como un memorial en el lugar donde falleció.

