El Miércoles de Ceniza se trata de un ritual en el que se emplean las cenizas obtenidas tras la quema de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior. De esta forma, se une el comienzo y el final de la Cuaresma.
El 18 de febrero se celebra el Miércoles de Ceniza, una fecha señalada para los católicos. Con esta celebración se da inicio a la Cuaresma, un periodo de cuarenta días que precede a la Semana Santa y a la Pascua. Durante este tiempo, los fieles se preparan espiritualmente por medio de la reflexión y la penitencia.
Este día se trata del primero de este ciclo para el arrepentimiento. La ceremonia tiene lugar en los diversos lugares de culto, donde el sacerdote realiza con las cenizas una cruz en la frente de los devotos. Al mismo tiempo que realiza este símbolo, recita un pasaje bíblico: «Polvo eres y en polvo te convertirás». Una frase con la que se recuerda la propia mortalidad y la necesidad de realizar penitencia por los pecados.
Origen del Miércoles de Ceniza
Los ritos realizados en este día preceden a los textos bíblicos. En ellos se recoge que la tradición hebrea, como castigo, se cubría la cabeza de ceniza y se vestía con un paño denominado cilicio. En el siglo IV la práctica se consolidó como una de las primeras penitencias del cristianismo. El ritual varía con respecto al hebreo, ya que comenzaron a realizarse de forma pública, en las que la ceniza y el saco señalaban a quienes habían cometido pecados graves. Con el paso del tiempo, la costumbre se expandió a todos los fieles, no solo a aquellos señalados para recibir la penitencia. El rito se propagó por toda Europa.
Imposición de la Ceniza
El Miércoles de Ceniza da comienzo a la Cuaresma, y las parroquias de la Diócesis acogerán las celebraciones de este ritual. El obispo, Joseba Segura, presidirá la Eucaristía en la catedral de Santiago a las 19:00 horas. Esta celebración se emitirá en directo a través de esta web.
La delegación diocesana de Liturgia ha realizado un itinerario simbólico para esta Cuaresma. Este propone un recorrido domingo a domingo del camino «Del Desierto a Jerusalén». Los materiales incluyen moniciones, oraciones y gestos visuales, de tal forma que facilitan la vivencia comunitaria. Desde este miércoles 18 de febrero se podrá acceder a la colección de materiales litúrgicos y visuales.
Itinerario domingo a domingo
Cada fin de semana contará con un elemento visual central en la celebración:
I Domingo: Una piedra, símbolo de lo que pesa y endurece el corazón.
II Domingo: Una vela encendida junto a la piedra, como luz de esperanza.
III Domingo: Un cuenco con agua, signo del agua viva que sacia la sed.
IV Domingo (Laetare): Un signo descubierto (cruz, imagen o ambón), que representa la mirada que se abre a la luz.
V Domingo: Una rama verde o semilla, anuncio de la vida nueva.
Domingo de Ramos: La procesión con ramos, expresión de seguimiento gozoso.
Durante la presentación de este proyecto, el delegado de la Liturgia, Jesús Llanera, destacó que «Este camino no es solo litúrgico, es el camino de la fe: de la conversión a la esperanza, y de la esperanza a la entrega. Los gestos que proponemos buscan hacer visible y palpable este recorrido interior y comunitario».