Movimientos sociales, colectivos y agentes de distintos ámbitos han anunciado su adhesión a la huelga general convocada el 17 de marzo. La movilización reclama un salario mínimo propio de 1.500 euros en Euskadi. Denuncian que el encarecimiento de la vivienda, los alimentos y los servicios agrava la precariedad. Aseguran también, que el salario actual no garantiza una vida digna. En el manifiesto leído por los agentes han denunciado que, en la actualidad la crisis económica, social y ecológica, la pobreza y la precariedad se están extendiendo, mientras la riqueza se concentra cada vez en menos manos.
Mujeres, jóvenes y migrantes: los más afectados
Ante esta situación, han subrayado que es imprescindible garantizar ingresos suficientes para que todas las personas que viven y trabajan aquí puedan cubrir sus necesidades básicas. Señalan que mujeres, jóvenes y personas migrantes son de los colectivos más afectados.
Asimismo, esta movilización no se limita únicamente a la lucha salarial. Afirman que otras propuestas sociales también tendrán espacio el 17 de marzo. Entre ellas: eliminar la brecha de género, acabar con cualquier discriminación por origen o raza, mejorar la vida de las personas con diversidad funcional, defender los servicios públicos, garantizar una vivienda digna para todas las personas, mejorar las pensiones y prestaciones sociales, defender el euskera y el derecho a decidir, así como combatir la precariedad laboral.
Los convocantes llaman a trabajadores, estudiantes y pensionistas a secundar la huelga y participar en las movilizaciones.