En pleno 2026, el mercado de la vivienda en España sigue alcanzando cifras históricas, pero ninguna región registra dinámicas tan tensas como Euskadi. Según los últimos informes de Idealista, el precio medio de la vivienda nueva ha subido hasta los 3.450 €/m², un máximo histórico que supera con creces la media nacional y muestra que la presión sobre el bolsillo de los compradores no afloja.
Las capitales vascas, entre las más caras
En las tres capitales vascas la situación es especialmente exigente. Donostia-San Sebastián, lejos de moderar su coste, mantiene los valores más altos de todo el país: más de 4.800 €/m² de media para obra nueva, una cifra solo comparable con las grandes metrópolis como Barcelona o Madrid. En Bilbao, el precio ronda los 3.500 €/m², también en máximos, mientras que en Vitoria-Gasteiz se sitúa alrededor de 2.700 €/m².
Este panorama se combina con el hecho de que muchas familias en Euskadi deben destinar una parte significativa de sus ingresos a la cuota hipotecaria. Con los precios actuales, el esfuerzo requerido supera con frecuencia el umbral recomendado del 30 % de los ingresos netos, especialmente en Donostia y Bilbao, donde las hipotecas para viviendas de tamaño medio encaran cifras mensuales que tensionan seriamente los presupuestos familiares. La situación no es ajena al resto de España, donde 2025 cerró con un ascenso generalizado de precios que sitúa la media nacional muy por encima de niveles asequibles.
Ahorrar para una entrada
Para muchas familias vascas, la barrera de acceso a la vivienda no está únicamente en el precio por metro cuadrado, sino en la capacidad de ahorrar para la entrada y los costes asociados: en zonas cara como Donostia y Bilbao, este esfuerzo inicial puede requerir más de 100.000 €, una suma que deja fuera a gran parte de los compradores con ingresos medios. A esto se suma la escasez de oferta accesible, que intensifica la competición por cada vivienda disponible.
Alternativas en municipios cercanos
Las comparaciones con otros mercados españoles ilustran aún más la presión. Mientras ciudades como Lleida o Zamora mantienen precios más moderados y tasas de esfuerzo relativamente bajas, en Euskadi la presión sobre el mercado hace que personas y familias tengan que replantearse incluso el plan de compra, buscar alternativas en municipios cercanos o retrasar la decisión ante la falta de opciones realmente asequibles.
El mercado de vivienda en Euskadi, con San Sebastián, Bilbao y Vitoria-Gasteiz a la cabeza, ilustra así una cruda realidad: los precios siguen subiendo y las expectativas de muchas familias chocan con unas cifras que obligan a destinar buena parte del sueldo al pago hipotecario o resignarse a posponer la compra indefinidamente