La música barroca sonará de forma muy especial en Galdakao la próxima semana. La Euskal Herriko Orkestra Barrokoa (EHOB) ofrecerá un ensayo abierto y gratuito el miércoles 25 de febrero a las 18:30 en Torrezabal Kultur Etxea, una oportunidad única para que el público se acerque al proceso creativo de una formación que está marcando el panorama musical vasco.
La cita llega en vísperas de sus esperados conciertos en el Teatro Arriaga (26 de febrero) y en el Kursaal (28 de febrero), donde interpretarán su programa Masquerade. Antes de subir a esos grandes escenarios, la orquesta quiere compartir con la ciudadanía el trabajo que ha desarrollado durante su residencia artística en Galdakao.
Una experiencia musical desde dentro
Durante el último mes, Torrezabal se ha convertido en el hogar artístico de la EHOB. Allí, músicos locales e internacionales, junto a jóvenes intérpretes en formación, han trabajado con instrumentos históricos como violines barrocos, cuerdas de tripa, laúd, traverso, oboe barroco y órgano. El resultado es una sonoridad rica y poco habitual, que transporta al público a los siglos XVI al XVIII.
Bajo la dirección artística de Enrike Solinis, la orquesta combina rigor histórico y frescura contemporánea, acercando la música barroca a públicos diversos con propuestas innovadoras y sesiones abiertas como la de este miércoles.
La música también para los más jóvenes
La apuesta por acercar la cultura a toda la ciudadanía incluye también a los más pequeños. El martes 24 de febrero, a las 11:00, la orquesta ofrecerá una sesión especial dirigida al alumnado de 6º de Primaria de los colegios Gandasegi y Urreta. Será una ocasión para despertar la imaginación y descubrir los sonidos y ritmos que forman parte de la historia musical europea.
Desde el Ayuntamiento de Galdakao animan a vecinas y vecinos a aprovechar esta oportunidad gratuita y única para vivir la música desde dentro, conocer de cerca el trabajo de una orquesta profesional de Euskal Herria y sumergirse en una experiencia cultural diferente.
El miércoles, la invitación está clara: acercarse a Torrezabal, sentarse en la butaca y dejarse envolver por la magia del barroco.