Pasar por delante de su caserío en Gorostiza es echarle de menos. Desde hace un año ya no está Julián, faltan sus saludos y sus historias, que eran lecciones de vida. Gracias a la escultura que hoy se ha inaugurado, muy cerca de su casa, le sentiremos un poco más cerca.
En un emotivo acto, en el que ha estado su familia y la Alcaldesa de Barakaldo,Amaia del Campo, se ha descubierto el trabajo final de una promesa de su pueblo a este comprometido deportista. Dos metros de altura y 300 kilos de peso para hacer eterno a Julián. Lurdes Umerez, la artista de este importe encargo ha querido reflejar al aizkolari, cómo era en vida. Creado en bronce podemos mirarle a los ojos y encontrarnos con él, con su ropa de trabajo y con su aizkora, porque la que tiene entre las manos es una copia de la real, cedida por su familia.
El legado de Julián
Es difícil explicar en unas líneas todo lo que nos regaló Julián. A nivel deportivo fue once veces campeón de Bizkaia y tres de Euskadi en troza. Además se proclamó, varias veces, el mejor del territorio en hacha de mano, sin olvidar que fue el primer campeón de España en caza con perros en 1968.
Museo de la vida
Larrea impulsó la primera escuela de Herri kirolak en el municipio y participó durante años en el programa educativo Ezagutu Barakaldo. Por la casa de Larrea, un auténtico museo de la vida, pasaron miles de escolares y seguro que fueron clases que no olvidarán nunca. En su interior explicaba desde el uso de distintas herramientas, a como era el mundo del deporte rural y hasta te detallada el mundo de esas abejas y avispas a las que no tenía ningún miedo.
Larrea ya sintió el cariño de ese Barakaldo donde vivió hasta su muerte en el 2025, con reconocimientos en vida. Al deportista le nombraron Pregonero y le dieron el Jolín que le convirtió en ciudadano ilustre. Ahora el último gesto de cariño se ha cerrado está mañana con la escultura,una ofrenda floral, exhibición de herri kirolak y palabras de cariño de sus nietos, que no le olvidarán jamás. Tampoco Barakaldo.