Bilbao siempre guarda secretos entre sus calles y edificios históricos, y uno de los más sorprendentes se encuentra en pleno corazón de la Gran Vía. Entre rebajas, escaparates y multitudes, pocos clientes se fijan en que detrás de una fachada moderna se esconde una auténtica capilla, testigo silencioso de más de un siglo de historia.
Vidriera con el escudo de Bilbao
El edificio, levantado en 1907 como casa-palacio para la familia Lezama Leguizamón, fue más tarde sede de la Caja de Ahorros Municipal y, hoy, alberga una de las tiendas de Zara, dek grupo Inditex. Un espacio que mantiene intactos detalles que transportan al pasado. La planta baja es impresionante por su extensión, y las escaleras superiores dejan ver una vidriera con el escudo de Bilbao que atrae la mirada de los visitantes.
La capilla
Pero lo que realmente despierta la curiosidad de todos es la capilla en la primera planta. Aunque su puerta permanece cerrada al público, los cristales permiten atisbar su interior: bancos alineados, un pequeño altar, vidrieras coloridas y un cuadro que parece contar historias de otras épocas. Un secreto histórico que convierte cualquier visita en una experiencia única, donde la tradición se mezcla con la modernidad de las compras y rebajas de invierno.
Para quienes pasean por la Gran Vía, esta capilla representa una invitación a mirar más allá de los escaparates. Un detalle que muchos desconocen y que convierte la visita a este icónico edificio en algo más que una jornada de compras. La combinación de historia, arquitectura y misterio hace que descubrir este rincón de Bilbao sea una parada obligatoria para locales y turistas que buscan experiencias distintas en la ciudad.