La pescadería y marisquería Araumar, ubicada en el puesto 109 del Mercado de La Ribera de Bilbao, se ha convertido en uno de los puestos más comentados del mercado gracias a su forma poco convencional de presentar el marisco. Su propietaria, María Martínez, explicó que buscan diferenciarse con creatividad, producto exclusivo y una puesta en escena que rompe con la imagen clásica de una pescadería. La iniciativa pretende atraer a un público que busca calidad, pero también una experiencia distinta.
Un puesto que no se parece a ningún otro
En un mercado donde cada negocio tiene su encanto, Araumar ha decidido romper con todo lo establecido. Aquí el marisco no solo se vende: se exhibe. Bandejas colocadas con mimo, composiciones que parecen escaparates de joyería gastronómica y una estética que sorprende a cualquiera que pase por delante. “Queríamos hacer algo distinto, algo que no se ve en una marisquería de a pie”, explica María Martínez, que lleva años apostando por un concepto más moderno y visual.
La filosofía de Araumar es clara: el marisco también entra por los ojos. Por eso, cada día buscan nuevas formas de presentar el producto, desde composiciones temáticas hasta montajes que llaman la atención de curiosos y clientes habituales. Lo importante no es solo vender, sino generar una experiencia que haga que la gente se detenga, pregunte y vuelva. Nuevas temáticas como la que se les ocurrio este pasado 14 de febrero, en el día de San Valentín. Creando una caja con forma de corazón repleta del mejor marisco.

Percebes, ostras y gambas que marcan la diferencia
El éxito de Araumar no se basa solo en la estética. Su producto es uno de los más exclusivos del mercado:
- Percebes de Cedeira, un lujo gallego que arrasa entre los clientes.
- Ostras Gillardeau, consideradas entre las mejores del mundo.
- Gambas rojas y blancas de Huelva, que enamoran al primer bocado.
María lo resume así: “La gente quiere calidad, pero también quiere que le sorprendan”.
Las estrellas del momento: almejas y caracolillos que vuelan del mostrador
En las últimas semanas, Araumar está viviendo un auténtico boom. Las almejas semi especial, disponibles en varios tamaños, se han convertido en uno de los productos más buscados. Lo mismo ocurre con los caracolillos de pared, que “se los quitan de las manos”, según confiesa María. Muchos clientes ya van directos al puesto solo para llevarse estos dos productos. Así, Araumar ha demostrado que un oficio tradicional también puede reinventarse.
En un mercado tan emblemático como La Ribera, donde la competencia es fuerte y la tradición pesa, María Martínez ha encontrado la fórmula para destacar: creatividad, producto de primera y una personalidad que convierte su puesto en uno de los más visitados. Y todo apunta a que esto es solo el principio.
