Virginia Amado, primera caminera de Álava: “No me arrepiento para nada. Volvería a decir que sí”

Desde la nieve y el hielo hasta el mantenimiento de señales: así es el día a día de la primera mujer que trabaja como caminera en Álava
Virginia, primera mujer caminera de Araba-Álava. / Cedida

Durante más de dos siglos, el oficio de caminero en Araba-Álava fue un trabajo exclusivamente masculino. Hasta que en 2015 Virginia Amado se incorporó a la plantilla de la Diputación alavesa y se convirtió en la primera mujer en desempeñar este puesto.

Curiosamente, ni siquiera ella sabía que estaba ante un hito histórico cuando aceptó el trabajo. “Yo simplemente me incorporaba a un trabajo y ya está. No le daba más importancia”, recuerda.

Amado llegó al puesto tras presentarse en 2008 a unas oposiciones de la Diputación de Álava para trabajar como topógrafa o auxiliar de topografía, su especialidad. Años después, cuando se agotó una bolsa de trabajo, recibió una llamada inesperada poponiéndole una plaza como caminera. Ella aceptó casi sin pensarlo. “Tenía una ligera idea de lo que era, pero lo tuve que buscar e informarme”, asegura.

La primera mujer caminera

Cuando aceptó el puesto, Amado no sabía que sería la primera mujer caminera de Álava. Lo descubrió después, en las reuniones previas a incorporarse, cuando se lo dijeron. La acogida fue «muy buena», tanto por parte de sus compañeros como de sus superiores. Aunque reconoce que al principio algunos responsables mostraban cierta preocupación por protegerla. “El tema del paternalismo, de cuidarme, de que no cogiera pesos, que me abrigara… me sorprendió muchísimo”.

Un oficio que muchos confunden

El término caminera sigue siendo hoy un gran desconocido para buena parte de la población. “El 90% de las personas yo creo que no saben lo que es. Porque la gente me dice: ‘Ah, camionera’. Y yo digo: ‘No, camionera no, caminera’”, explica.

En realidad, su trabajo forma parte del mantenimiento de carreteras. Los camineros se encargan de tareas como desbrozar márgenes, reparar señales, limpiar cunetas o trabajar en el asfaltado, además de participar en la vialidad invernal «con el quitanieves».

Un trabajo al aire libre y con condiciones duras

El día a día de una caminera comienza en la base de trabajo, donde los equipos reciben las tareas del día y se distribuyen por distintas carreteras del territorio. “Llegamos a la base y tenemos una pequeña reunión previa y nos distribuyen en equipos y nos dicen qué tareas tenemos que hacer”. Cada jornada puede ser diferente: desde limpiar cunetas o cortar hierba hasta reparar señales o trabajar en carreteras nevadas.

Se trata además de un trabajo que se desarrolla al aire libre y en condiciones meteorológicas exigentes, desde frío y nieve hasta altas temperaturas. “Hay tareas que igual a mí me cuestan un poco más, pero en otras puedo ser más hábil también”.

Más de una década después

Tras más de diez años en el puesto, Virginia Amado asegura que la experiencia ha merecido la pena, incluso aunque el trabajo sea muy distinto al que imaginaba cuando estudió topografía. “No me arrepiento para nada. Volvería a decir que sí”, asegura convencida.

De hecho, destaca que se trata de un oficio variado y con aspectos que le siguen motivando: “He aprendido muchas cosas y sí, me gusta mi trabajo. Es un trabajo muy variado y bonito a la vez. Estoy a gusto”.


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