“Cada mañana tenemos que empezar el día quitando cacas de perro de la puerta”: vecinos de Basauri apelan al civismo

Las redes sociales denuncian la presencia diaria de excrementos frente a un local y desata decenas de comentarios pidiendo responsabilidad
Heces de perro en la puerta de un establecimiento / RRSS vecinos de Basauri

La presencia de heces de perro en las calles de Basauri vuelve a generar indignación vecinal. La polémica ha estallado tras la publicación de un mensaje en un grupo local de vecinos en redes sociales, acompañado de una fotografía en la que se ve excremento de perro justo en la entrada de un establecimiento.

La persona que lo denuncia asegura que no es un hecho puntual, sino una situación que se repite casi a diario. “Cada mañana al abrir nuestro local lo primero que tenemos que hacer es quitar la caca que algún vecino nos deja en la puerta”, lamenta en su mensaje, donde también se pregunta dónde están las normas de civismo y el control municipal. El comentario ha generado una avalancha de respuestas de vecinos, muchos de ellos coincidiendo en que el problema se repite en distintos puntos del municipio.

“Las calles están llenas de cacas”

Entre los comentarios hay propietarios de perros que reconocen sentir vergüenza por el comportamiento de algunos dueños. “Tengo perro y me da asco encontrarme las cacas de otros. Mi perro las puede pisar si no estoy atenta”, comenta una vecina. Otro vecino resume el sentir general: “Es terrible, en las calles de Basauri no hay veinte metros seguidos que no estén sembrados de cacas”.También hay quien asegura que el problema afecta a paseos muy transitados: “Hoy casi devuelvo todo al volver del trabajo por el paseo del Garbigune, está lleno de mierdas de perro por todo el trayecto”.

Propietarios responsables que piden más conciencia

Entre las respuestas destacan también dueños de mascotas que defienden el comportamiento cívico y recuerdan que tener un perro implica responsabilidades. Una vecina explica su rutina diaria: “Siempre llevo bolsas para recoger las heces. Incluso llevo agua con jabón por si mi cachorro se mea en la acera antes de llegar al jardín”. Para muchos, el problema no es la presencia de perros, sino la falta de responsabilidad de algunos propietarios. “Por unos pocos cerdos pagamos todos los dueños de perros”, lamenta otra vecina.

Un problema de limpieza… y también de seguridad

Más allá del impacto visual o del mal olor, los vecinos recuerdan que no recoger los excrementos tiene consecuencias para la convivencia y la seguridad.Las heces en la vía pública pueden provocar resbalones y caídas, especialmente en aceras estrechas o en días de lluvia, además de suponer un riesgo sanitario y un deterioro de la imagen del municipio.Por eso algunos participantes en el debate reclaman más control y sanciones. “Pocas multas se ponen para cómo está el pueblo”, señala una vecina. Otros incluso proponen instalar cámaras en zonas conflictivas para identificar a quienes incumplen la normativa.

Civismo y convivencia

El debate vuelve a poner sobre la mesa la importancia del civismo en el uso del espacio público. Basauri, como muchos otros municipios, cuenta con normas que obligan a recoger las heces de los animales y limpiar los orines, pero su cumplimiento depende en gran medida de la responsabilidad individual de cada propietario.La mayoría de vecinos coincide en una idea: la solución pasa por la concienciación social. Recoger las heces de un perro es un gesto sencillo, pero fundamental para mantener calles limpias, seguras y agradables para todos.


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