Los sindicatos rechazan el ERE de Tubos Reunidos pese a la oferta de la empresa de evitar despidos forzosos

La negociación termina sin acuerdo para los 301 ajustes previstos en Amurrio y Trapagaran y la plantilla anuncia una huelga indefinida
Tubos Reunidos
Fábrica de Tubos Reunidos de Amurrio / Foto de archivo

El conflicto laboral en Tubos Reunidos se recrudece tras el cierre sin acuerdo del periodo de negociación del expediente de regulación de empleo (ERE) planteado por la compañía. Los sindicatos han rechazado finalmente la propuesta de la empresa, que contempla 301 despidos en las plantas de Amurrio y Trapagaran, pese a que en el último momento la dirección se abrió a que todas las salidas fueran voluntarias y no hubiera despidos forzosos.

La decisión se toma tras una intensa semana de negociaciones y después de que la empresa realizara un último intento por desbloquear la situación. Según distintas fuentes del proceso, Tubos Reunidos planteó mantener las condiciones económicas pero permitir que las bajas se produjeran únicamente de forma voluntaria. Sin embargo, la mayoría sindical en la mesa negociadora votó en contra y dio por finalizado el periodo de consultas sin acuerdo.

La posición de UGT en la planta de Amurrio resultó decisiva para cerrar la puerta al pacto. Sus votos, junto a los de ELA, LAB y ESK, sumaron la mayoría necesaria para rechazar la propuesta de la empresa y bloquear cualquier posibilidad de acuerdo laboral.

Un escenario de mayor incertidumbre

Tras este desenlace, la compañía podrá presentar el expediente ante la autoridad laboral sin acuerdo con los sindicatos y ejecutar los despidos aplicando las condiciones mínimas que establece la legislación. Esto supondría indemnizaciones de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades, muy por debajo de las condiciones que se habían planteado durante la negociación.

El rechazo al ERE también complica la situación financiera de Tubos Reunidos. La empresa arrastra una deuda cercana a los 263 millones de euros y necesita mostrar avances en su reestructuración para negociar con sus acreedores y tratar de atraer nuevos inversores.

La plantilla anuncia movilizaciones

Mientras tanto, el clima en las fábricas es de máxima tensión. Los trabajadores de la planta de Amurrio han anunciado el inicio de una huelga indefinida a partir del lunes para exigir que no se ejecuten los despidos.

Todo apunta a que el conflicto podría acabar en los tribunales, como ya ha ocurrido con otros procesos industriales recientes en la comarca de Aiaraldea. El pulso entre empresa y sindicatos entra así en una nueva fase marcada por la incertidumbre sobre el futuro de la compañía y de cientos de empleos en la zona.


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