Si algo le faltaba al Athletic en esta temporada gris es que uno de sus jugadores fuera su verdugo. Un motivadísimo Hugo Rincón fue el autor del primer tanto con el que el Girona FC se llevó los tres puntos de Montilivi en otra tarde para olvidar de los hombres de Ernesto Valverde, que reaccionaron en la segunda mitad pero al que les volvió a penalizar su falta de puntería y acabaron encajando el 2-0 tras una acción rocambolesca que evidenció el mal estado de la defensa y el tercero en el tiempo añadido. Iñaki Williams celebró su partido 500 como rojiblanco jugando como delantero centro y con poco reseñable.
Aunque el cuadro rojiblanco empezó presionando arriba, no conseguía inquietar a un Girona que podía desplegar su juego sin excesivos problemas. Tras una larga combinación, y en su primera aproximación al área peligrosa, Tsygankov abrió al lateral de Valtierra que se incorporó desde atrás y sorprendió a Unai Simón con un disparo cruzado.
El tanto no pareció espabilar a los leones, que no pudieron hacer nada para detener el juego de un Girona que se adueñó del balón en lo que fue un auténtico baile. La primera internada peligrosa del Athletic la protagonizó Iñaki Williams, pero Daley Blind adivinó sus intenciones y se echó al suelo para evitar su remate. Poco después lo intentó Berenguer con un centro que no encontró rematador. Gorosabel también lo intentó con un disparo que salió muy desviado.
Si las ocasiones del Athletic eran cosquillas, las llegadas del Girona eran puñaladas. Joel Rocase adentró en el área e intentó un disparo al palo largo que la defensa consiguió anticipar. En una acción posterior, Daley Blind se adentró en el área y cayó derribado. Pese a que reclamó penalti, Galech Apezteguia consideró que no había nada. Y así transcurrieron los minutos hasta el descanso, con el guion totalmente inalterado y Unai Simón sacando una mano providencial para evitar el 2-0 de Vanat.

Tímida e insuficiente reacción del Athletic en la segunda parte
Tal y como sucedió ante Oviedo u Osasuna, el paso por vestuarios tendría que hacer reaccionar a un Athletic que parecía dormido. Ernesto Valverde dio entrada a Areso y Gorka Guruzeta para tener algo más de mordiente. De hecho, el delantero tuvo una ocasión clarísima tras una acción a balón parado. El balón se le quedó muerto en el área pequeña y su remate golpeó en la pierna de Gazzaniga, que se había quedado batido en el suelo.
Aunque los leones tuvieron algo más el balón, tampoco conseguían crear peligro más allá de la ocasión antes mencionada. Una vez más, los centros y los pelotazos prácticamente sin sentido fueron el único argumento al que se agarraba el Athletic para intentar generar algo de peligro ante un Girona que seguía con las ideas muy claras. Aún así, Gazzaniga detuvo dos remates de Laporte y Jauregizar que tuvieron bastante veneno, especialmente el del central francés.
El guardameta argentino volvió a a hacer acto de presencia con una gran estirada a un cabezazo de Guruzeta y Sancet lo probó poco después con un disparo que salió muy desviado. El Athletic ya empezaba a merecerse algo más pero su falta de puntería volvió a lastrarle.
Finalmente, el Girona anotó el 2-0 por mediación de Ounahi, que remató a placer después de una acción rocambolesca que empezó con una contra fatal defendida. Unai Simón pudo hacer algo más para evitar el remate previo de Echeverri, y los centrales se quedaron mirando tras el rechace del centrocampista marroquí. Una acción que dice más de lo que podemos imaginar de cómo está el Athletic esta temporada.
De hecho, la goleada pudo haber sido peor, ya que Tsygankov mandó a las nubes un remate tras un pésimo despeje de Areso y finalmente Echeverri marcó el definitivo 3-0 en el tiempo añadido tras un gran gesto técnico.
