La huelga general de este martes en Euskadi, convocada por los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde tiene un claro objetivo: reclamar un salario mínimo propio de 1.500 euros mensuales. La centrales entienden que el SMI fijado por el Gobierno Central, 1.221 euros al mes en 14 pagas, es insuficiente para hacer frente al coste de la vida en el País Vasco.
Los sindicatos defienden que los salarios han perdido poder adquisitivo en los últimos años mientras los beneficios empresariales han aumentado. Por ello defienden un SMI propio para Euskadi de 1.500 euros, adaptado a la realidad socioecómica vasca. Entienden que esta medida mejoraría directamente la situación de unas 167.000 personas trabajadoras. Y es que creen que esta media tendrá un efecto arrastre sobre el resto de salarios, que subirían gracias a la negociación colectiva. Por cierto que también reclaman que esos 1.500 euros sean la pensión mínima.
El SMI es una competencia del Estado
El problema es que el SMI es una competencia del Estado. El TSJPV ya rechazó recientemente la posibilidad de fijar un salario mínimo propio al considerar que esta materia está regulada por el Estatuto de los Trabajadores. A pesar de ello, los sindicatos mantienen que existen vías alternativas, como acuerdos interprofesionales dentro de los convenios colectivos, que permitirían establecer una referencia salarial mínima similar.