El precio del combustible vuelve a dispararse y el diésel ya roza los dos euros por litro en muchas estaciones de servicio. La subida ha provocado colas en gasolineras y preocupación entre los conductores, que temen un nuevo golpe al bolsillo. En este contexto, el CEO de la cadena Easy Gas, Joseba Barrenengoa, ha analizado en TeleBilbao qué está ocurriendo en el mercado de los carburantes. Y lo ha hecho sin rodeos. El empresario señala directamente a las grandes petroleras y a las refinerías como responsables de buena parte de la escalada.
“El precio que paga el consumidor en el surtidor es casi una línea paralela al precio del barril de Brent”, explica. Sin embargo, sostiene que las grandes compañías actúan con rapidez cuando el petróleo sube, pero no cuando baja. “Las petroleras son unas caraduras. Cualquier incidencia en el mercado y el precio sube como un cohete, pero cuando tiene que bajar lo hace despacito, despacito”.
El barril de Brent, la clave de la subida
Barrenengoa recuerda que el principal factor que determina el precio del combustible es la cotización del barril de Brent, referencia internacional del petróleo.Antes del actual conflicto internacional, el barril rondaba los 60 dólares. Tras el estallido de la crisis geopolítica, llegó a dispararse hasta cerca de los 120 dólares, lo que ha provocado un aumento inmediato en los precios de la gasolina y el diésel. “Ese es el principal motivo de la subida. Si el barril sube, el precio en el surtidor sube también”, resume. Aun así, subraya que las estaciones de servicio apenas tienen margen de maniobra. “Nosotros somos minoristas. Si lo compramos caro, lo tenemos que vender caro; y si lo compramos barato, lo vendemos barato”, explica.
Críticas directas a las refinerías
El CEO de Easy Gas no duda en señalar directamente a las grandes compañías energéticas como actores clave en la formación de precios. “Repsol, Cepsa o BP son las que refinan el petróleo. Ellas tienen millones de litros almacenados y, aun así, al día siguiente del primer bombardeo ya estaban vendiendo el combustible más caro”, denuncia.Según su análisis, las refinerías podrían amortiguar el impacto inicial de las crisis utilizando las reservas que ya tienen almacenadas, en lugar de trasladar de inmediato el encarecimiento al mercado.
Por qué las gasolineras no pueden bajar precios
Barrenengoa explica que las estaciones de servicio independientes no tienen capacidad para almacenar grandes cantidades de combustible ni para especular con el precio.“Nosotros reponemos cada día el combustible que vendemos. No tenemos capacidad de almacenaje para comprar barato y vender después”, señala. Eso significa que el precio que pagan los consumidores depende casi totalmente del coste al que las estaciones compran el carburante a los proveedores.
El miedo dispara los repostajes
En los últimos días muchas estaciones han registrado largas colas de conductores que han decidido llenar el depósito por miedo a nuevas subidas. Para Barrenengoa, se trata de una reacción comprensible. “El miedo no tiene frontera. La gente escucha noticias alarmantes y piensa que el precio va a subir más, así que decide llenar el depósito”, explica. En realidad, añade, no se trata de un aumento real del consumo, sino de un adelanto del repostaje habitual. “La gente no consume más combustible, simplemente ha adelantado las compras”.
“No tiene sentido que el petróleo esté a estos precios”
Pese a la escalada actual, el empresario cree que el mercado terminará corrigiendo los precios. Según explica, incluso con el conflicto internacional, la oferta de petróleo sigue siendo superior a la demanda, algo que en teoría debería presionar los precios a la baja. “No tiene sentido que el barril esté en torno a los 100 dólares cuando sigue habiendo más oferta que demanda”, sostiene. Por ello, cree que la subida podría ser temporal.
Previsión: los precios deberían bajar
Barrenengoa lanza un mensaje de relativa tranquilidad a los consumidores. Su previsión es que, tras el pico alcanzado en los últimos días, el precio del petróleo comience a bajar y que los carburantes regresen progresivamente a niveles similares a los que había antes del conflicto. “Lo normal sería volver a precios de entre 1,30 y 1,40 euros por litro”, afirma. Eso sí, advierte de que todo dependerá de la evolución de la situación geopolítica. Si el conflicto se prolonga y el barril vuelve a dispararse, el combustible podría superar de nuevo la barrera psicológica de los dos euros por litro, algo que ya ocurrió durante la guerra de Ucrania. “Cuando el combustible supera los dos euros, la gente cambia hábitos: usa más transporte público o deja el coche en casa”, recuerda.