Mientras los sindicatos y manifestantes celebraban hoy en Euskadi la huelga general por un salario mínimo propio, muchos autónomos han vivido la jornada desde una perspectiva diferente. Nerea, peluquera en Santutxu con 13 años de trayectoria, ha relatado cómo la huelga le ha obligado a movilizar a familiares para cuidar de su hijo y poder abrir su negocio.
«Lo de los derechos y obligaciones lo tenemos un poco confundido»
“Si no abro no puedo comer, si no abro no puedo dar de comer al empleado”, ha explicado Nerea, que recuerda que los derechos de los trabajadores que ella misma emplea a veces están por encima de los suyos como autónoma. “Lo he conseguido, ser peluquera y tener mi propia peluquería, pero lo de los derechos y obligaciones lo tenemos un poco confundido”, añade, señalando la precariedad que enfrentan quienes dirigen pequeños comercios.
La emprendedora ha defendido el equilibrio entre el derecho a la huelga y la obligación de los negocios de seguir funcionando: “Entiendo la huelga y que se manifiesten, pero si ellos tienen derecho a huelga, yo también tengo derecho a no hacerla y a trabajar”. Para Nerea, la jornada de hoy ha puesto de relieve que “si el comercio muere, morimos todos”, refiriéndose al impacto económico que las paralizaciones generan en pequeños negocios y familias.
«La clave está en la comprensión mutua»
Con 38 años y 21 de vida laboral, Nerea ha relatado su experiencia personal con una mezcla de orgullo y frustración: “Muchos meses me quedo sin cobrar para dárselo al empleado, y al empleado le da igual haya o no haya huelga. Este año ha habido dos meses que no he cobrado, pero el empleado sí”. A pesar de las dificultades, mantiene la ilusión por enseñar un oficio: “Estoy encantada con él, nunca pone ninguna pega y quiere aprender un oficio de verdad”.
La historia de Nerea refleja la otra cara de la huelga, donde la reivindicación de derechos de unos convive con la lucha diaria de autónomos y pequeños empresarios por mantener su sustento y el de sus trabajadores. Para ella, la clave está en la comprensión mutua: “Lo que tendríamos que hacer es unirnos todos, porque somos todo, todos. La división nunca lleva a ningún lado”.