El informe, publicado por Ihobe, ofrece una visión resumida y actualizada del estado del medio ambiente en Euskadi y su evolución, a partir de distinto indicadores clave. Estos muestran que la transición ambiental de Euskadi avanza con resultados consolidados por varios ámbitos, debido a las políticas públicas y la progresiva integración de criterios ambientales en la actividad económica y social.
Resultados del informe
El estudio destaca que la calidad del aire en Euskadi continua mejorando, mostrando que el 94% de los días presentaron niveles buenos o muy buenos. La exposición urbana a partículas de suspensión de un diámetro de hasta 10 micrómetros registran un descenso del 33% con respecto a 2012. Asimismo, las concentraciones de dióxido de nitrógeno y partículas se mantienen por debajo de los límites europeos. Esta evolución está asociada a la reducción de las emisiones, procedentes del tráfico y de la actividad industrial, además de a la aplicación de medidas de control y gestión de episodios naturales.
En relación con la participación de las energías renovables el consumo de energía continúa aumentando. Llegando a alcanzar el 21,3%, tras consolidarse como una tendencia de crecimiento sostenido impulsada por los biocarburantes y el desarrollo de tecnologías.
La recuperación de suelos contaminados también avanza en Euskadi. La superficie regenerada alcanzó 1.639 hectáreas, consolidando la tendencia positiva de los últimos años. Este proceso cuenta con políticas de prevención, investigación y recuperación de la calidad del suelo impulsadas por la Estrategia de Protección del Suelo de Euskadi 2030. Su regeneración permite la reutilización de estos espacio para nuevos usos, favoreciendo esto frente a la ocupación de nuevo suelo natural. En cuanto a la ocupación del territorio, la tasa de artificialización del suelo se mantiene estable y se sitúa en el 6,83%. Por su parte, la generación de residuos urbanos se mantiene estable desde 2003. En Euskadi se generan alrededor de 1.116.000 toneladas, de los cuales el 84% correspondieron a residuos domésticos. El objetivo es bajar esa cifra a 419 kilos anuales por habitante para el final de la década.
Asimismo, el estudio identifica ámbitos donde los avances son mas lentos, principalmente en el estado ecológico de las masas de agua superficiales e indicadores de biodiversidad, como las aves acuáticas invernantes.
Percepción social
El documento recoge la evolución de la percepción social del medio ambiente. En 2025, el 51% de la ciudadanía declara estar dispuesta a cambiar sus hábitos para ser más respetuosa con el medio ambiente. Mientras que un 34% tan solo lo haría si el no supone un gran esfuerzo. Al mismo tiempo, la preocupación climática se reduce ligeramente, solo el 28% se declara poco preocupado, lo que refleja la necesidad de reforzar la sensibilización y la comunicación pública.