El mapa sindical de la Ertzaintza ha dado un giro radical. Euspel se ha impuesto en las elecciones sindicales y se convierte en la fuerza mayoritaria dentro de la policía vasca, poniendo fin a dos décadas de hegemonía de Erne. El resultado refleja un cambio profundo en el ánimo de la plantilla y marca un antes y un después en la representación de los agentes.
El sindicato ganador ha logrado más de 1.700 votos, duplicando sus resultados respecto a 2022. Su crecimiento se explica, en gran parte, por haber sabido canalizar el malestar de muchos ertzainas, especialmente tras el acuerdo regulador firmado con el Departamento de Seguridad.
Un ascenso impulsado por el descontento
Euspel ha construido su victoria sobre un discurso crítico con el convenio firmado por otras centrales y su cercanía al movimiento “Ertzainas en lucha”, que en los últimos años aglutinó buena parte de las protestas internas. Sin grandes confrontaciones durante la campaña, ha apostado por un perfil bajo que finalmente le ha dado resultado.
El sindicato ha logrado imponerse en comisarías clave como Bilbao, Sestao o Vitoria, además de reforzar sus bastiones tradicionales, consolidándose como la opción preferida por una parte importante de la base.
Esan resiste, pero se queda a las puertas
En segunda posición queda Esan, que ha estado muy cerca de la victoria, a apenas unas decenas de votos. Aunque mantiene el mismo número de delegados que Euspel, pierde parte de su respaldo respecto a las anteriores elecciones.
La central había centrado su campaña en poner en valor el acuerdo alcanzado con el Gobierno vasco, defendiendo mejoras salariales para los agentes, pero ese mensaje no ha sido suficiente para frenar el avance de su principal rival.
Desplome histórico de Erne
El dato más llamativo de la jornada lo protagoniza Erne. El sindicato, que llevaba 20 años siendo la primera fuerza, sufre una caída del 42% en apoyos y pasa a ocupar la tercera posición.
Este retroceso llega en un momento de transición interna, tras la jubilación de su histórico líder y un cambio en la dirección, y refleja el desgaste acumulado tras años de liderazgo.
Los resultados también dejan fuera de los principales órganos de representación a sindicatos como Sipe, ELA y Ekos, y evidencian un aumento de la abstención respecto a anteriores comicios.Este nuevo escenario abre interrogantes sobre el futuro de la paz social dentro de la Ertzaintza. Tras años de tensiones y protestas, el acuerdo regulador parecía haber calmado la situación, pero el giro electoral apunta a que el malestar sigue presente y podría influir en la estrategia de los sindicatos en los próximos meses.