Encontrar vivienda en Bilbao y alrededores ya es complicado. Pero para quienes tienen mascota, puede convertirse en una auténtica carrera de obstáculos. Es la realidad que viven Yelska y Yander, una pareja que lleva más de un año buscando piso o incluso una simple habitación sin éxito por convivir con su perra Loba y su gata Jade.“En cuanto decimos que tenemos animales, se nos cierran todas las puertas”, explica Yander en entrevista con esta casa. Lo que empezó como una búsqueda normal tras abandonar su anterior vivienda por problemas de salubridad, se ha convertido en una situación límite.
Un ‘no’ constante por tener perro y gato
La negativa es, según cuentan, prácticamente automática. “Es un no rotundo”, aseguran. Incluso han recibido propuestas que califican de “inaceptables”. “Nos han llegado a decir que si queremos el piso, nos deshagamos de los animales. Para mí eso es impensable, es como si me pidieran dejar a un hijo”, relata Yander.
Su perra, un pastor belga Malinois, y su gata no encajan en el perfil que muchos propietarios buscan. “Nos dicen que solo aceptan perros pequeños como caniches o chihuahuas”, añade.
Mascotas educadas, prejuicios persistentes
La pareja insiste en que sus animales están perfectamente educados. “Nunca han roto nada, ni ensuciado la casa. Son tranquilas, sociables y responsables”, defienden.Sin embargo, denuncian que los prejuicios pesan más que la realidad. “Ni siquiera nos dan la oportunidad de que las conozcan. Hay miedo al tamaño, a la raza o al mobiliario”, explica Yelska.
Ante la falta de opciones, han ampliado su búsqueda. Ya no solo buscan un piso: también habitaciones compartidas. Pero el resultado es el mismo. “Filtras por lugares donde acepten mascotas y prácticamente no hay nada”, lamentan. Además, rechazan ocultar la existencia de sus animales, algo que algunos les han sugerido. “No queremos engañar a nadie. Queremos que nos acepten tal y como somos”, subrayan.
Una realidad cada vez más extendida
El caso de esta pareja no es aislado. En redes sociales y plataformas de alquiler, cada vez más personas denuncian la misma situación: tener mascota se ha convertido en un factor decisivo —y excluyente— para acceder a una vivienda. “Se está dejando fuera a una parte importante de la sociedad. Hoy en día, los animales son uno más de la familia”, reivindica Yander. Ante esta situación, lanzan un mensaje claro: más empatía y menos prejuicios. “Que nos den la oportunidad de demostrar que somos responsables. No todos somos iguales”, pide Jelska.
Mientras tanto, siguen buscando. Con la esperanza de encontrar no solo un techo, sino también comprensión. Porque, como resume Yander, “no estamos haciendo nada malo. Solo queremos una vivienda digna sin tener que renunciar a quienes forman parte de nuestra familia”. Por ello han querido aportarnos sus contactos, confiando en que alguien que lea su caso, entienda las situaqción y les dé la oportunidad de demostrar que los prejuicios no tienen razón de ser.
Yeslka: 688685680
Yander: 622504739