Jorge Bilbao, un bilbaíno haciendo las Américas: «Estoy dejando mi huella en Argentina»

Jorge Bilbao repasa en Radio Nervión su carrera en LEB, su nueva etapa en Obras Sanitarias y la espina clavada de no jugar en el Bilbao Basket
Jorge Bilbao celebra una acción durante la Champions League Americas. / FIBA

Tras casi una década como profesional, y siendo uno de los jugadores más cotizados de la Primera Federación de baloncesto, Jorge Bilbao tomó una decisión con pocos precedentes en el baloncesto estatal: salir de su zona de confort y apostar por conocer un baloncesto diferente firmando por Obras Sanitarias, uno de los equipos más reputados de Argentina y donde se formaron Pablo Prigioni, Juan Espil, Pepe Sánchez o Walter Herrmann.

Desde Buenos Aires, Bilbao atiende a Radio Nervión horas antes de viajar a la localidad de Formosa para disputar la Final Four por la Copa Islas Malvinas, una suerte de Supercopa en la que se miden los cuatro primeros clasificados de la liga. Con él repasamos su trayectoria en equipos como Fuenlabrada, Alicante y Cáceres, en LEB Oro, su etapa formativa en la NCAA y la ‘espina’ clavada de no haber podido jugar en el Bilbao Basket.

Radio Nervión: La primera pregunta es obligada. ¿Cómo acabaste en Argentina? Fuenlabrada se quedó un partido de ascender a ACB. ¿No tuviste ninguna oferta en España o te apetecía probar algo nuevo?

Jorge Bilbao: «Sí, la temporada fue larga, tanto deportiva como psicológicamente, porque llegamos hasta el último minuto de la final. Fue un año muy bueno, bonito pero duro. Evaluando las opciones que tenía en España y teniendo en cuenta que mi pareja, que es médico residente de traumatología, iba a rotar en el Hospital Italiano de Buenos Aires varios meses le planteé a mi agente la opción de a ver si había alguna buena opción en Argentina para ir a jugar. Abrimos la veda de explorar el mercado y salió Obras Sanitarias, que es un club famoso y reconocido aquí, que también ha hecho varias giras por España y es bastante conocido. Planteamos la oferta, vimos todo lo que nos ofrecía, tanto en lo personal como en lo deportivo y lo profesional y había ganas de afrontar un poquito una aventura después de muchos años en España. Tenía ganas de tomar un reto personal y explorar un poquito el mundo y venir aquí a Buenos Aires».

RN: ¿Qué tiene Obras Sanitarias para que hayan pasado tantos jugadores reconocidos? Intuyo que es un club únicamente de baloncesto, comparable a Estudiantes o Joventut aquí.

JB: «Sí, es un club totalmente de básquet. Aquí en Buenos Aires también está Boca Juniors, que es muy potente en la liga, pero claro, con el respaldo del fútbol. Hay algunos otros clubes que están en situaciones parecidas pero aquí Obras es totalmente de básquet. El club está literalmente pegado a su colegio y le dan mucha importancia al desarrollo de jugadores jóvenes. En las categorías inferiores siempre tienen a varios chicos en la selección, y luego acaban llegando a los mejores clubes de Argentina, Sudamérica o incluso Europa. 

Es un club que se caracteriza un poco por eso, por sacar jugadores, por dar importancia y mimo al jugador joven. Pero al mismo tiempo lleva años compitiendo a buen nivel en la liga, ha conseguido algún título y. aunque el último par de años no han conseguido ninguno, siempre ha sido un club potente aquí. Estamos en Núñez, un buen barrio de Buenos Aires donde está también el Estadio Monumental de River Plate y creo que al jugador argentino también le gusta la opción de jugar en Buenos Aires. Es un club que funciona muy bien, que ha estado muy bien dirigido por Fabián Borro que hace unos meses desgraciadamente falleció y siempre se ha caracterizado por hacer las cosas bien, cuidar bien a sus jugadores y siempre ha tenido el respeto de otros clubes y de la liga. Ha tenido mucho jugador argentino, pero también extranjeros importantes y mucha conexión con Europa».

RN: ¿Y un estadio o pabellón muy reconocido en el mundo del rock, no? Tanto argentino como internacional. De hecho creo que al equipo le llaman los rockeros.

JB: «Sí, sí. Es el templo del rock. Cada dos por tres hay conciertos aquí, es un sitio famoso por ello. Es un buen pabellón de básquet y, al mismo tiempo, un buen estadio para eventos. Casi cada vez que jugamos fuera aprovechan para organizar conciertos. Es una cosa bastante curiosa».

RN: De hecho he mirado el calendario que tenéis y parece de la NBA. Jugáis cada tres días y ahora tenéis varios días libres. ¿Cómo se lleva?

JB: «Ahora tenemos varios días libres porque jugamos la Final Four de la Copa. El sábado jugamos fuera de casa, en Santa Fe. Llegamos de vuelta a las 7 de la mañana, entrenamos el lunes y el martes viajamos. Como dices, es un calendario casi NBA. Tenemos partidos cada tres días, con mucho viaje, una exigencia importante. Por un lado es bueno, porque si tienes un mal partido no tienes tiempo para hundirte y tienes que prepararte ya para el siguiente. Pero también es malo, porque si tienes una lesión te puedes perder varios partidos, o si te agarra un mal momento del equipo acumulas varias derrotas consecutivas.

Es muy diferente a lo que estamos acostumbrados en España, de partido el fin de semana y estar toda la semana preparándolo, salvo si juegas competición europea. Aquí el ritmo ha sido bastante frenético en varios tramos de la temporada. Ahora tenemos un sprint final, que hemos jugado tres partidos en seis días, ahora tenemos la Copa en Formosa y de allí nos vamos a jugar otros dos partidos fuera de casa en tres días y nos volvemos a Buenos Aires. Vamos a estar ocho días fuera de casa, está muy inspirado en la NBA, sí».

Canasta de Jorge Bilbao en un partido en Argentina (Foto: Obras Basket).

RN: ¿Y cómo llevas lo de ser un jugador extracomunitario? ¿Te exigen más por ser extranjero o ya saben lo que puedes aportar? La verdad que siempre me has recordado mucho al ‘Chapu’ Nocioni, eres un jugador de garra y pelea.

JB: «Soy un extranjero entre comillas, porque hablar español facilita mucho las cosas. A los jugadores americanos igual sí se les pide más esa importancia ofensiva, pero también depende un poco del equipo. Aquí en Obras somos un equipo basando en el conjunto, en la fuerza de tener varios jugadores por puesto, poder rotar bastante y tener una disciplina y un orden. Salvo nuestro escolta, Ty Sabin, que está haciendo un año increíble, el peso ofensivo está bastante balanceado. No me han pedido que venga y anote 30 puntos. Saben que soy un jugador que aporta mucho en la sombra y cosas que no se ven en la estadística. Si que he tenido buenos partidos en lo estadístico, pero otros no tanto en los que han destacado mi labor. No me ficharon con la intención de ser un salvador, sabían que era un jugador con experiencia y técnicamente muy correcto querían que viniera y diera consistencia al equipo cuando me aclimatara.

Porque, aunque como dices, soy un jugador muy argentino y están acostumbrados a esa fisicalidad, aquí todos los extranjeros pagan un peaje de bienvenida por parte de todo el mundo. Después de pasarlo, ya me he podido acomodar un poco más y aportar ese equilibrio que nos ha permitido ganar muchos partidos este año».

RN: ¿Qué baloncesto te has encontrado? Me dices que sois un equipo coral, pero a veces se ven exhibiciones ofensivas de las estrellas de los equipos. ¿Cómo es el jugador argentino?

JB: «Una de las mayores diferencias es que en España creo que tenemos mucha carga táctica. La LEB Oro es una liga muy táctica, y cada vez más por cómo está subiendo la calidad de los equipos. Aquí igual no hay tanta, porque al no tener tanto tiempo para preparar los partidos no puedes darle tanta vuelta a todo lo que hace el rival. Tienes que estar preocupado de cómo rindes tú y de cómo de preparado estás como conjunto.

Y también hay mucho jugador americano de mucho nivel, porque en Sudamérica se paga bastante bien. Hay un salto económico respecto a muchos sitios de Europa y en Argentina hay calendario a la europea, pero también hay ligas como la de Venezuela o México que empiezan en otro momento y los americanos enganchan el final de una liga con el comienzo de otra, así que se pasan los 12 meses jugando.

El jugador argentino tiene garra, pillería y mucha competitividad. Hay una exigencia física bastante alta, quizás no tanto de velocidad, de correr la cancha pero sí en los contactos, creo que hay una permisividad más alta que en Europa o en España. Es algo a lo que hay que adaptarse, para bien y para mal, y creo que hay muchos jugadores argentinos veteranos que físicamente siguen manteniendo un muy buen nivel. Me ha sorprendido mucho, ya que hay muchos jugadores de mucha edad pero que siguen físicamente a un nivel estratosférico y hay una buena mezcla entre jugadores jóvenes con hambre que vienen de abajo empujando y jugadores veteranos que las han visto de todos los colores en la liga y que siguen estando a muy alto nivel».

RN: ¿Y las aficiones argentinas son igual de intensas que en fútbol? ¿Cómo es jugar en las canchas de un país tan pasional?

JB: «Depende. Jugar fuera de casa siempre es entretenido. Las aficiones son muy pasionales, y las hay que tienen el campo a reventar y que desde el calentamiento te dicen de todo en la grada y luego las hay relativamente más tranquilas. Son canchas muy calientes, como dicen aquí. Hay que estar preparado en lo mental, para que el equipo o la grada no se te echen encima. Y es una experiencia curiosa, porque siempre suelen ir a por los de fuera y a por los que juegan un poco más físico, así que a mí ‘me caen varios recados’ siempre desde la grada. Pero me gustan esas cosas, son parte del trabajo. En algunas canchas el ambiente es espectacular y cuando ganas un partido en un sitio que aprieta tanto, el sentimiento es muy especial».

RN: Eso te iba a decir, que eres un jugador al que las aficiones por las que pasas te quieren mucho, pero los que te tienen en contra no tanto.

JB: «Creo que todas las aficiones para las que he jugado han podido ver que mi labor suele ser hacer todo lo posible para que el equipo gane, y los rivales también. Las aficiones siempre ven todo con unas gafas del color de su equipo. Lo que para ellos es una salvajada, para la otra afición es una jugada de mérito, o lo que hay que hacer. Tampoco me voy a meter mucho, pero siempre ha estado curioso al pasar por bastantes clubes que te quedes con muy buen recuerdo de las aficiones y se me recuerde como un jugador que lo daba todo en la cancha. Aquí en Argentina creo que lo estoy demostrando también. Da igual que seas un jugador pasional o no, también te puede caer algo de la afición contraria. Creo que estoy dejando mi huella y mi hueco en esta liga».

Jorge Bilbao podría jugar con los Bilbao Miners en verano

RN: El año pasado estabas inscrito con los Bilbao Miners, pero no sé si llegaste a jugar algún torneo de 3X3. Sé que el equipo sale adelante este verano, ¿tienes intención de jugar este verano?

JB: «Sí, me lo plantearon y me apunté. Pero el último par de meses de la temporada estuve renqueante de una lesión y apretando los dientes para jugar e intentar ayudar lo máximo posible al equipo. Al terminar la temporada tuve que ponerme en tratamiento y se alargó bastante. Estuve más de la mitad del verano teniendo que recuperarme y no pude jugar ningún torneo. Este año creo que sí que tenían intención de que saliera adelante y me contactaron hace poco para ver mi disponibilidad. El mundo del 3X3 siempre me ha gustado mucho, muy distinto al 5X5 para lo bueno y para lo malo. Es un modelo interesante, muy activo y entretenido. Veremos si sale adelante y puedo jugar algunos torneos en verano, pero por mí encantado».

RN: ¿Esto de poder jugar con los Bilbao Miners te ha quitado la espinita de no haber jugado nunca en el Bilbao Basket? Cuando se bajó a LEB estabas jugando en Polonia y se habló que podrías haber venido. No sé si hubo conversaciones, alguna oferta…

JB: «Puede ser, sí. En su momento, cuando el equipo descendió, sí que hubo contactos y ofertas. Pero no pudimos llegar al acuerdo deseado porque tenía una situación en Polonia que era buena en lo deportivo y lo personal. Decidimos tomar esa ruta y, en lo personal, uno siempre ha querido jugar en el equipo de casa después de años yendo a La Casilla y a Miribilla con amigos y familia. Yo no pensaba que me fuera a dedicar a esto profesionalmente, ni que fuera a tener oportunidad de jugar a esto el resto de mi carrera. Siempre he tenido esa cosa de jugar en casa algún día, y aunque esto sea distinto, porque el 3X3 no tiene nada que ver con jugar en ACB, es también una manera de jugar con gente de casa: gente joven que está haciendo las cosas bien en Bizkaia e intenta llevar el nombre de Bizkaia a otros sitios del mundo.  Es una competición más, entretenida, y si representamos un poco a Bilbao, pues mejor que mejor».

RN: Es que encima estabais en plantilla los tres jugadores vizcaínos que había en LEB Oro. ¿Cuesta más llegar a la élite siendo vizcaíno, incluso habiendo más oportunidades para los cupos?

JB: «Bueno, a ver. El problema es que la ACB es la mejor liga del mundo después de la NBA. Es una liga que se ha internacionalizado muchísimo. No tiene nada que ver la cantidad de jugadores españoles que había antes con la que hay ahora. Y los cupos no tienen nada que ver tampoco. Antes eran jugadores nacidos y criados en España. Ahora los equipos juegan más con las reglas y los requisitos para que cuenten como cupos. El Bilbao Basket este año solo tiene a Aleix Font en plantilla, y Baskonia o Murcia ha habido años sin ningún jugador español. Hay que entender que, no solo es difícil para el jugador vizcaíno. Para el jugador español la Liga ACB cada día está más complicada, y los datos no mienten. Cada año hay menos jugadores españoles y con menos importancia.

Y para los jugadores vizcaínos, aunque el Bilbao Basket haya estado siempre en ACB, en la época que me tocó a mí no había una estructura de cantera y casi ningún trabajo de base para sacar jugadores hacia adelante. Cuando me fui a Estados Unidos sacaron equipos de formación, ahora hay un filial y algo más de trabajo entre la primera plantilla y los equipos de formación. Pero sigue siendo muy complicado: el nivel sube tanto que, al jugador vizcaíno y al español, se le hace difícil llegar hasta arriba- Está genial querer sacar a gente de la casa, pero al final del día es una competición. Los entrenadores y los clubes tienen que rendir y no pueden darle tanta importancia a la gente de la casa. Hay que elegir un poco si queremos jugadores formados localmente y que quizás nos baje el nivel o estar lo más arriba posible con gente de cualquier sitio, que es el modelo que toman la mayoría de equipos. Ojalá salgan más chicos y pueda haber más vizcaínos no solo en ACB, también en LEB Oro, LEB Plata o ligas internacionales, como es mi caso».

RN: Hablemos también un poquito de tu experiencia americana. ¿Notaste que jugar en la NCAA te dio algo más de caché? Más allá de que, en lo económico, supongo que te dará pena haber nacido diez años antes.

JB: «No tiene nada que ver lo que era antes, cuando me fui, con lo que es ahora. En su momento no había casi ningún español en ninguna de las divisiones. Era una vía muy inexplorada que yo pude tomar gracias a mi entrenador en Loiola, Txutxo Sanz, que me dijo que me fuera para explorar tanto la opción deportiva como académica, sin pensar todavía en que me ganaría la vida con el baloncesto. Era una opción buena para ver mundo, tener una oportunidad académica muy buena y excelente a nivel deportivo.

Si me dio más oportunidades en lo profesional no sé. Pero me dio opción a desarrollarme muy bien, porque en el salto a senior hay muchos jugadores que se pueden quedar por el camino porque no pueden desarrollarse. Algunos equipos les meten con calzador en sus plantillas solo para ser cupos de relleno y no tener importancia real. Cuando estaba en la NCAA se daba mucha más importancia al progreso de los jugadores. Al tener a alguien un ciclo de cuatro o cinco años se les desarrolla año tras año para que tengan más importancia. Y yo pude desarrollarme físicamente, mentalmente y tácticamente. Especialmente mi último par de años hicimos muy bien papel: ganamos a alguna de las universidades más importantes del país, fuimos campeones de nuestra conferencia. Y en el salto al profesionalismo se me hizo más fácil, porque a otros chicos les pillaba de sopetón y lo hice en un ambiente distinto.

Ahora la NCAA es un mercado más. Antes justo he leído la noticia de que un jugador que lleva seis años y es capitán en la primera plantilla de su equipo en Italia va a firmar con una universidad americana con 24 años. No tiene nada que ver lo que era a cómo es ahora. Ya va a cambiar, no es esa cuna de desarrollo de jugadores como podía ser antes. De haberlo pillado ahora igual me hubiera ido mejor en la cuenta del banco, pero al mismo tiempo me sirvió mucho para desarrollarme, terminar mi doble grado y volver con una experiencia vital increíble que me hizo más fácil la transición al profesionalismo».

Jorge Bilbao durante un partido de la BCL Americas (Foto: FIBA).

RN: ¿Sigues al Surne Bilbao desde la distancia? ¿Cómo ves al equipo?

JB: «Sigo la ACB y el baloncesto europeo en general, estoy bastante conectado. El Bilbao Basket está haciendo muy buena temporada, están muy bien entrenados y se están viendo los furtos de un trabajo importante que hay a todos los niveles. Tengo a gente conocida en el club y sin duda, les está yendo muy bien. Está siendo hasta un poquito de sorpresa, porque al no ser uno de los planteles con más dinero de la liga siempre tiene que apostar por otro tipo de jugadores, pero me alegra que la gente de Bilbao esté disfrutando. Ojalá que el buen hacer del Bilbao Basket sirva para que más niños y niñas jueguen a baloncesto, más familias vayan al baloncesto y siga creyendo el baloncesto en Bizkaia y Euskadi».

RN: ¿Aparte de la familia, qué es lo que más echas de menos en Bilbao tras más de diez años lejos de casa?

JB: «Se echa de menos a la familia y los amigos, a la gente de casa. Y los paisajes, que no lo apreciamos lo suficiente cuando estamos aquí, pero cuando vuelves alucinas con lo bonito y lo verde que es todo. O con lo cómoda que es la ciudad de Bilbao, eso es lo que más echo de menos. Tenemos mucha suerte de tener una ciudad así. La mayoría del tiempo durante la temporada estoy fuera, pero cuando regreso en verano mi gente está ahí y no cambia nada en cuanto mis relaciones con la familia y los amigos. Se agarran los veranos con mucha gana para pasar tiempo de calidad con la gente y aprovechar al máximo. También se echa mucho de menos la comida, que es difícil encontrar en el mundo un sitio como Bilbao o el Norte donde se coma tan bien. Por suerte, Bilbao siempre va a ser mi casa y cada vez que puedo volver para estar con mi gente lo disfruto al máximo».


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