El 26 de febrero de 1977 cambió para siempre la vida de Mari Jose Marín. Aquel día ingresó en el hospital San Juan de Dios de Santurtzi para dar a luz a su primer hijo. Tenía 24 años. Según recuerda, una matrona le comunicó antes del parto que el bebé había fallecido dentro del útero. Sin embargo, ella asegura que seguía notando al bebé moverse. Poco después la durmieron para practicarle una cesárea. Cuando despertó, no pudo ver al recién nacido.
Su marido recibió una caja funeraria con los supuestos restos del bebé para enterrarlos en el cementerio de Santurtzi. La pareja, golpeada por el dolor, no cuestionó nada en aquel momento.
Sin registros del nacimiento ni del fallecimiento
Con el paso de los años empezaron a surgir dudas. En 1999, cuando el cementerio de Santurtzi reformó la zona infantil, les pidieron abrir la caja donde supuestamente estaban los restos del bebé. Según relatan, no encontraron nada dentro. En aquel momento les explicaron que los restos de un bebé podían deshacerse con el paso del tiempo. La familia aceptó esa explicación, pero las dudas continuaron creciendo.
Décadas después, al revisar documentación, descubrieron algo que les resultó aún más inquietante: no existía ningún registro oficial del nacimiento ni de la muerte del bebé. Mari Jose asegura que en su historial médico solo aparecen los embarazos de sus hijos vivos. Tampoco hay constancia en el juzgado ni en la Seguridad Social. “Fui al juzgado y allí no consta ni vivo ni fallecido ni nada”, explicó el pasado domingo en el programa Vaya domingo de Radio Nervión.
Una búsqueda que dura más de una década
Mari Jose empezó a investigar seriamente en 2010, cuando comenzaron a conocerse más casos de bebés robados en España. Desde entonces asegura que ha acudido a distintas instituciones y asociaciones. También ha intentado localizar documentación en el hospital donde dio a luz. Según explica, en varias ocasiones le dijeron que los archivos se habían perdido por inundaciones.
A pesar de las dificultades, sigue buscando respuestas. Incluso ha dejado su ADN en el Ministerio de Justicia y en bases de datos internacionales para facilitar una posible identificación. “Estoy moviéndome por todos los sitios que puedo”, asegura.
Mari Jose cree que su hijo podría seguir con vida. Si fuera así, hoy tendría 49 años. Ni siquiera sabe con certeza si era niño o niña ya que se han dado casos en los que se informó de que era niño y “luego han salido casos que eran lo contrario”.
Mientras tanto, continúa su búsqueda. Como ella, miles de familias en España siguen intentando resolver uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente: el de los bebés robados.