El 18 de abril Euskadi celebrará su primer Día Sin Móvil en Familia. Es una iniciativa que se desallorará en tres espacios participativos situados en Bilbao, Donostia y Vitoria-Gasteiz. Las familias tendrán la oportunidad de depositar sus móviles en una bolsa segura y custodiada y experimentar de un número de horas acordado sin móvil. En concreto los teléfonos, que estarán seguros y custodiados, se podrán dejar en la Plaza Okendo de Donostia, Parque de Doña Casilda en Bilbao y en Vitoria-Gasteiz, en la plaza de Los celedones de Oro.
El objetivo de esta actividad gratuita y abierta a toda la ciudadanía será bajar el ritmo, dejar el móvil de un lado por unas horas y aprovechar ese periodo para conversar, jugar, escucharse y disfrutar en familia, sin pantallas de por medio. Y es que, según ha señalado la Consejera Vasca, Nerea Melgosa, “en un mundo hiperconectado, el móvil forma parte de nuestra vida cotidiana. Nos informa, nos conecta y nos facilita muchas tareas. Pero a veces, sin darnos cuenta, también nos aleja de quienes tenemos más cerca».
Pequeño reto
Las familias que participen recibirán una bolsa reutilizable de tela personalizada, que se utilizará para introducir los teléfonos móviles al aceptar el compromiso y que materializa el inicio del reto. Tras completar la experiencia recibirán un soporte para teléfonos móviles para que puedan dejar en él los móviles de todos los miembros del hogar y replicar la práctica de desconexión digital.
Todo ello, de manera libre y voluntaria, aceptando un pequeño reto: depositar por unas horas (acordadas con la familia) los móviles en unas bolsas que se encontrarán en los espacios propiamente establecidos en Bilbao, Donostia y Gasteiz para pasar un tiempo sin móvil y reflexionar sobre nuestros hábitos digitales. Los espacios estarán abiertos de 11:00h a 19:00h ininterrumpidamente y las familias que lo deseen podrán expresar su compromiso por un uso más consciente de la tecnología firmando un Compromiso Familiar.
Los espacios establecidos en este Día Sin Móvil en Familia contarán con personal cualificado con formación en intervención familiar o comunitaria y dominio de euskera y castellano, generando un clima de confianza y adaptando las dinámicas a la diversidad de realidades familiares presentes en Euskadi.