OPINIÓN - Iker Fernández

Mirar arriba da vértigo. Mirar abajo da náuseas

La opinión de Iker Fernández sobre el Athletic Club
Bilbao Basket

La temporada del Athletic es un cuadro clínico que ningún médico de Lezama podría tratar: falta actitud, falta aptitud y el técnico lleva tiempo sin hablar el mismo idioma que el vestuario. Hay partidos que no se olvidan. Y los hay que uno querría borrar de la memoria colectiva como si nunca hubieran existido. El que protagonizó el Athletic Club el pasado domingo en el Coliseum entra en esa segunda categoría. Un 2-0 ante el Getafe que no refleja ni la mitad de lo que fue aquello: un equipo sin pulso, sin ideas, sin orgullo. Luis Vázquez y Satriano, dos delanteros que en otra vida jamás habrían logrado anotar con tanta comodidad ante los rojiblancos, firmaron los tantos con una facilidad que hizo daño. Mucho daño.

El problema no es el resultado. El resultado es la consecuencia. El problema es lo que hay detrás: un vestuario que lleva meses sin escuchar a su entrenador, unos jugadores que salen al campo como quien va a cumplir un trámite y un técnico que, desde el banquillo, mueve fichas que ya no convencen a nadie.

Que quede dicho y grabado a fuego: Ernesto Valverde es el mejor entrenador que ha tenido el Athletic en su historia. No es opinión, es consenso. Los números, el estilo, la Copa del Rey, la Supercopa, la Champions como aventura épica… todo eso lleva su firma. Y por eso se le recordará. Siempre. Txingurri ha construido un legado que en San Mamés durará décadas.


«Y ahí es donde empiezan los sudores fríos en Ibaigane. Sustituir a Valverde no es como cambiar de lavadora. Quien venga cargará con el peso de una leyenda en vida y con una plantilla que necesita una sacudida de proporciones sísmicas»


Pero eso no impide ver lo que está pasando ahora mismo. Se nos rompió el amor de tanto amarnos que diría la Jurado. Porque lo que está pasando es que el de Viandar de la Vera perdió el vestuario hace tiempo y sus decisiones desde el banquillo, lejos de reconducir la situación, parecen confirmar que él mismo sabe que el ciclo está agotado. Lo anunció hace semanas: se va. Y quizás ahí está parte del problema. Cuando el capitán del barco avisa de que desembarca en el próximo puerto, la tripulación empieza a mirar el horizonte en lugar de remar.

Y ahí es donde empiezan los sudores fríos en Ibaigane. Sustituir a Valverde no es como cambiar de lavadora. Quien venga cargará con el peso de una leyenda en vida y con una plantilla que necesita una sacudida de proporciones sísmicas.

Los nombres que suenan son conocidos. Iraola es el gran favorito. Algún día os cuento cómo le conocí y que tardé semanas en saber que era futbolista. No me juzguéis, yo estaba en primero de carrera y él cursaba Derecho. Y no, ya sabéis que no tenía pintas de deportista de élite y menos cuando era un pipiolo. A lo que voy: ADN rojiblanco, curtido en la Premier con el Bournemouth, conoce la casa como la palma de su mano. Iñigo Pérez, su eterno segundo en Vallecas. Otro que tiene copia de llaves de Lezama. Luego están las opciones foráneas: «El alemán ese», que ni me voy a molestar en buscar su nombre, que llevó al Dortmund a una final de Champions, o el propio Marco Rose, que ya estuvo en la agenda de Uriarte en su primera candidatura. Y como tapado, digo tapado porque nadie le pone en las quinielas, aparece Marcelino, que ha hecho un trabajo sobresaliente llevando al Villarreal hasta la Champions, aunque su continuidad en Castellón es una incógnita que huele a despedida. Ojo, porque este domingo lo tenemos precisamente en San Mamés. Las circunstancias tienen mucho humor negro.


«La temporada ha sido una carnicería en la enfermería. El Athletic ha batido en esta campaña su récord de lesiones en ocho años, y eso tiene un coste deportivo que se ve en la clasificación»


El que venga, sea quien sea, va a tener un trabajo de titanes. Y lo va a saber desde el momento que pise el cuidado césped de Lezama.

La temporada ha sido una carnicería en la enfermería. El Athletic ha batido en esta campaña su récord de lesiones en ocho años, y eso tiene un coste deportivo que se ve en la clasificación: décimo primeros con 38 puntos, igualados con el Osasuna y Espanyol y con el abismo más cerca de lo que nadie en Bilbao querría reconocer.

La buena noticia, si es que hay alguna, es que vuelven caras conocidas. Yeray Álvarez, que cumplió su sanción de diez meses impuesta por la UEFA (sí, lo del crecepelo, que ya tiene su cosa), viajó al Coliseum y pudo vestirse de corto por primera vez desde mayo del año pasado. Maroan Sannadi regresa tras ser operado de menisco. Egiluz vuelve de una grave lesión de rodilla sufrida en pretemporada, y Nico Williams, que llevaba al trantrán toda la temporada con su pubalgia (a que se sale el cabr… en el Mundial), apareció de nuevo en la convocatoria con esas ganas que se le ven cuando está bien. Son buenas noticias. Pero ocho jornadas dan para lo que dan.


Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


Cover Art
0:00 0:00