El ciclismo tiene días en los que todo se rompe de golpe. La segunda etapa de la Itzulia 2026 fue uno de ellos. En San Miguel de Aralar, Paul Seixas decidió que la carrera debía cambiar de dueño y ejecutó una exhibición que deja la general prácticamente vista para sentencia.
El joven francés no esperó a los últimos metros ni jugó a especular. Atacó lejos, cuando la carretera comenzaba a endurecerse de verdad, y nadie pudo responder. Lo que parecía un movimiento ambicioso se convirtió en una demostración de superioridad incontestable.
La ascensión a Aralar, el puerto más exigente de esta edición, marcó el punto de inflexión. En un terreno estrecho, irregular y sin tregua, Seixas impuso un ritmo imposible para sus rivales. Uno a uno fueron cediendo.
Ni Roglic, ni Skjelmose, ni Lipowitz lograron sostener el pulso. El francés abrió hueco con una facilidad sorprendente, coronando en solitario y consolidando su liderato con autoridad.
La victoria de etapa en las Cuevas de Mendukilo fue la consecuencia lógica. Seixas cruzó la meta con 1:25 de ventaja sobre un grupo perseguidor sin capacidad de reacción. Por detrás, corredores como Del Toro o Ayuso ya llegaban claramente descolgados, lejos del nivel que exigía la jornada.
Landa, de nuevo castigado
La jornada también dejó una imagen con regusto amargo. Mikel Landa sufrió una caída en el descenso de Aralar que le apartó de la pelea. Un nuevo contratiempo para el alavés, que vuelve a ver cómo la fortuna le da la espalda en un momento clave. Y no es la primera vez.
Con este triunfo, Seixas refuerza su dominio en la general. Aventaja en 1:59 a Roglic y en más de dos minutos a Lipowitz. Diferencias importantes que, en una carrera corta pero exigente como la Itzulia, pueden resultar decisivas.
Más allá de los números, lo que impresiona es la forma. El francés no solo gana: lo hace con una autoridad poco habitual. Ataca cuando quiere, marca el ritmo y convierte la carrera en un ejercicio de resistencia para el resto. Un fenómeno, el galo.
Quedan etapas duras, pero el mensaje ya está lanzado. La Itzulia tiene dueño y de momento nadie parece capaz de discutirle el trono.
