Existe un tema recurrente entre las amistades que ocupan las noches de los viernes. Jugamos esta carta cuando ya hemos agotado las novedades de la semana, pues nos asegura una ronda más y, aún con cierto escozor, facilita la conversación. Es el problema de la vivienda.
El Sociometro publicado por el Gobierno Vasco el pasado mes de julio confirmó lo que las terrazas de los bares y las paradas de autobús sabían ya: la vivienda es la principal preocupación de los vascos, por delante de la sanidad y la inseguridad. Donostia, tercera capital más cara del Estado para alquilar. Bilbao, sexta. Estos datos son el paisaje cotidiano de una generación que trabaja, que estudia y que, aun así, hace cuentas y no le salen.
La brecha en datos
Es más, los salarios de los jóvenes vascos actuales alcanzan entre el 50 y el 75% de lo que cobraban sus padres a su edad. El encarecimiento de la vivienda y la disminución de ingresos provocan una distancia incómoda entre lo que ofrecen las ayudas y lo que pide el mercado.
Existen programas: Gaztelagun, Emantzipa, líneas de aval para menores de 40. El presupuesto destinado a vivienda joven ha crecido un 34% en el último año, y algo es algo. No es que las intenciones fallen: es que el problema ha crecido más rápido que las soluciones.
La ONU establece que una vivienda digna no debe superar el 30% de los ingresos. En Euskadi, el esfuerzo medio de los hogares en alquiler ya alcanza el 37,9%, y para los jóvenes, con salarios medios de 1.381 euros al mes, la proporción es mucho peor: un alquiler en las capitales se lleva fácilmente el 65% del sueldo. El criterio más básico de la ONU no se cumple; no como excepción, sino como norma.
Todo lo que va detrás
Y cuando la emancipación se retrasa, todo lo demás también. La edad media para ser madre en Euskadi ha pasado de 25 años en 1980 a 33 en 2025. El mínimo histórico de natalidad registrado en 2024 no llega solo: viene acompañado de años de alquileres imposibles y de proyectos retrasados. Sin un techo, no hay cabida para todo lo demás.
La solución no recae en la construcción de nuevas viviendas: un mercado jugoso en el que prosperan los inversores. Euskadi registra el mejor dato de compraventas desde 2007, con el precio medio por metro cuadrado creciendo un 7,6% en un año. En palabras de la alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria: «lo que nos pide la ciudadanía es evitar que fondos especuladores hagan y deshagan a su antojo».
Podría extenderme, pero se hace tarde y he quedado con un par de amigos. Supongo que hablaremos de estas cosas.