Era 1956 y había un derbi: Alavés-Athletic Club, entonces Athlético de Bilbao. Debía disputarse el domingo, 15 de abril, a las 17h. Sin embargo tuvo que jugarse el lunes, un día después.
Lo que ocurrió es que no se pudo disputar cuando tocaba por un exceso de aforo. Aquello fue una auténtica locura. No había entradas desde varios días antes, a pesar de que la directiva del Alavés amplió el aforo del campo con dos gradas más y una fila de sillas a pie de campo. Todo apunta a que se vendieron muchas más entradas de las debidas.
Miles y miles de personas de Vitoria y alrededores y muchos llegados de Bizkaia abarrotaron el campo y hasta saltaron las vallas con lo que algunos llegaban incluso hasta el mismo césped.
El árbitro tomó una decisión
El árbitro del encuentro, ante la situación y la tensión que se vivía, decidió suspender el partido. Rafael Tamarit, tras varias inspecciones y aunque los equipos habían salido a calentar, decidió suspender el choque.
Al final se disputó el lunes, a las 17h, con aforo completo pero sin aglomeraciones ya que se retiró la fila de sillas y muchos devolvieron su entrada.
La victoria fue para el Athletic por 3-0 con goles de Markainza, Gainza y Uribe.