El partido frente al Villarreal supone más que perder tres puntos en la lucha por Europa. La afición fue testigo de como los zurigorris eran superados con suma facilidad por un equipo, que a priori, se presentaba como uno de los rivales directos esta temporada. Los de Marcelino, con varias de sus estrellas en el banquillo, fueron dueños del encuentro contra un Athletic que presentaba su once de gala.
San Mamés señala
Las últimas dos temporadas la grada de la catedral se ha acostumbrado a ver un juego extraordinario del equipo. Velocidad, presión asfixiante, entrega y unión hacían del Athletic un equipo temible como local. Sin embargo, este año, salvo en algún partido, esa imagen se ha desvanecido por un equipo plano, sin ideas con balón y sobre todo, muy frágil en defensa. Y es que los leones, con el encuentro del pasado domingo, suman ya 21 partidos seguidos encajando gol.
Jornada retro
Durante esta temporada, con el paso de los partidos, la afición se había hecho a la idea de que este año iba a tocar estar juntos y sacar los resultados de cualquier manera. Porque eso también es el Athletic, estar unidos en las malas. Sin embargo, el primer paso lo deben dar los jugadores.
La jornada retro de La Liga, se celebraba, entre otras cosas, con el propósito de conmemorar la historia de cada club. La del Athletic, se caracteriza por ese espíritu y compromiso de un equipo que lo da todo, sobre todo en San Mamés, frente a su público. Ni la grada ni el Villarreal vieron eso.
Los primeros 45 minutos del los de Valverde tuvieron como acto de cierre una pitada monumental de sus aficionados, a la hora de dirigirse al túnel de vestuario. La pitada, además de a lo largo del partido, incluso señalando a jugadores en concreto, se volvió a repetir con el pitido final. Esta vez fue menos sonora, ya que una parte importante del público había abandonado el estadio durante la segunda mitad.
42 puntos
En las últimas semanas, desde el club, tanto jugadores, entrenador y presidente, han lanzado el mensaje de alcanzar los 42 puntos, que garantizan la permanencia. La gran mayoría de la afición recibía ese mensaje como poco ambicioso. Pero la realidad, es que puede que cada vez sea más convincente. Aunque matemáticamente los leones estén vivos en la lucha por jugar competición europea la próxima campaña, es inevitable mirar hacia abajo en la tabla. Por lo que urge llegar a esa cifra de puntos. Para al menos, no llevarse un susto que ni el peor de los pronosticadores podría augurar para el Athletic en esta campaña.
Mal fútbol, pitada y asientos vacíos en San Mamés dejan a los jugadores una semana difícil, en la que deberán preparar el próximo duelo contra Osasuna (martes 21 de abril, 19.00 horas) como un partido clave para reconciliarse con la afición.