Ante este PAOK millonario y supervitaminado, y sin Stefan Lazarevic, el Surne Bilbao tenía que demostrar este martes que era merecedor de los elogios de la FIBA y que podía presentar su candidatura a repetir galardón en la Europe Cup. Y vaya si lo hizo. Un parcial de 22-0 en el primer cuarto dinamitó definitivamente un partido en el que ni el laureado Patrick Beverley ni los fichajes de campanillas del conjunto heleno demostraron de lo que eran capaces, anulados por la gran tela de araña tejida por Jaume Ponsarnau y sus pupilos. Aleix Font, con 24 puntos, fue el máximo anotador en un paritdo coral en el que otros tres compañeros (Jaworski, Hilliard y Petrasek) superaron los dobles dígitos en anotación. Un 95-71 y un importante average de 22 puntos de cara a definir la posible primera plaza en el grupo de cara a los cruces.
Y eso que le costó encontrar el ritmo al partido. Los primeros minutos fueron un cúmulo de imprecisiones que el cuadro de Tesalónica aprovechó para poner tierra de por medio gracias a los triples de Dimsa y Allen. Un matazo de Krampelj remontando línea de fondo y una bandeja de Hilliard mantuvieron a los MIB en el encuentro (4-8), antes de que Jaume Ponsarnau diese entrada al segundo quinteto, liderado una vez más por Justin Jaworski y Aleix Font. Con sendos triples y un mate de Petrasek se logró un parcial de 8-2 que puso a los locales por delante en el marcador (12-10). Dos canastas de Jaworski, un alley oop de Bagayoko (excelso también en labores defensivas con dos robos) y dos triples de Aleix Font ampliaron la diferencia a catorce puntos (24-10) cuando faltaban menos de dos minutos para la conclusión del cuarto.
Justo en el mejor momento, se ha producido una situación cuanto menos bizarra. El colegiado principal, el polaco Dariusz Zapolski, se hizo daño en la pierna y el encuentro se paró momentáneamente. Este contratiempo no congeló a un Surne Bilbao on fire que siguió ampliando diferencias aunque el PAOK ya recuperó sensaciones de la mano de Chougkaz y Tyree. El primer cuarto concluyó con un sonoro 31-16. Finalmente, el colegiado tuvo que retirarse y lo dirigieron los otros dos árbitros.
Un tres más uno de Breein Tyree nada más arrancar el segundo cuarto mantuvo con vida al equipo de Tesalónica (31-22). Los dirigidos por Jure Zdovc se reencontraron con su lucidez, pero Petrasek y sendos triples de Darrun Hilliard y Justin Jaworski volvieron a estirar la goma a favor de los MIB (42-29). El cuadro heleno elevó la intensidad en defensa y gracias al acierto de Tomas Dimsa y Cleveland Melvin se colocó a ocho (44-36). Un mate de Hlinason y Frey ampliaron la renta a 13, pero otro triple de Melvin provocó que al descanso el Surne Bilbao ganase por diez puntos (49-39).

El Surne Bilbao, nuevamente dominador desde la defensa
Breein Tyree seguía echándose al PAOK a las espaldas con su acierto exterior, pero no era suficiente para detener la afinada sinfonía coral del Surne Bilbao, que perdió momentáneamente a uno de sus violines mejor afinados. Luke Petrasek tuvo que retirarse al banquillo para que le colocaran un fuerte vendaje en la muñeca. Harald Frey y Marvin Krampelj anotaron para mantener la diferencia en dobles dígitos (58-48).
La defensa seguía sosteniendo al Surne Bilbao pese a la evidente mejoría en el juego de los helenos. Hlinason dominó bajo su tablero y dos triples de Pantzar (el segundo, un tres más uno) aumentaron la diferencia hasta los 17 puntos (67-50). Sendos triples de Aleix Font y Luke Petrasek -este último, nuevamente un tres más uno- ampliaron a ¡20! (74-54) la renta antes de que comenzara el último cuarto.
El desvanecimiento de un espectador en la grada demoró brevemente el arranque del último acto, pero afortunadamente, la rápida intervención de los servicios sanitarios evitó un susto mayor. El acierto exterior de Aleix Font marcó la pauta de los MIB en estos compases finales. Diez puntos del catalán pusieron el +29 en el marcador (84-57) y su cuenta particular en los 22 puntos (24 al acabar el partido). Al retirarse al banquillo recibió una sonora ovación de la grada de Miribilla y el abrazo de sus compañeros.
Los minutos finales transcurrieron sin más historia que la pelea por el average, que será clave de cara al partido que se disputará en Tesalónica en febrero.
