Alain, el boxeador vizcaíno que desafía a la enfermedad desde una silla de ruedas

El santurtziarra convierte cada golpe de la vida en un mensaje de lucha, dignidad y esperanza a través del boxeo y la asociación Ama, txo!
Alain Arteagabeitia / Radio Nervión

Hay historias que no se cuentan, se sienten. La de Alain Arteagabeitia es una de ellas. Vecino de Santurtzi, hoy con 47 años, Alain convive desde 2011 con una esclerosis múltiple secundaria progresiva, ha superado dos linfomas y dos embolias pulmonares y se mueve en silla de ruedas desde 2017. Pero si algo no aparece en su currículum médico es la rendición. Porque Alain no se define por la enfermedad, sino por la lucha. “Yo nunca pensé que podía boxear en mi silla de ruedas y lo he conseguido”, contaba emocionado en conversación telefónica con Radio Nervión. Y esa frase resume una vida entera.

De estibador portuario a luchador incansable

Antes del diagnóstico, Alain trabajaba como estibador portuario en el puerto de Santurtzi. Los primeros síntomas llegaron sin aviso. “Yo pensaba que eran vértigos”, recuerda. “Se me movía la visión, veía doble… para leer el nombre de los barcos tenía que cerrar un ojo”. Hasta que un brote fuerte lo cambió todo. Una resonancia confirmó lo que nadie quiere escuchar.

“Cuando llega una enfermedad así, se te viene todo abajo. Piensas en tus hijos, en tu trabajo, en el futuro…”, explica. Entonces tenía una hija de apenas dos años. Después llegaron más golpes: la pérdida de movilidad, la silla de ruedas, el cáncer. “Es palo tras palo”, dice sin dramatismo, con la serenidad de quien ha aprendido a convivir con el miedo.

El día que tocó fondo… y volvió a empezar

El punto de inflexión llegó en 2019, durante el tratamiento de uno de los linfomas. “Esa noche sentí que me moría”, relata. “Me senté en la cama y pensé que se había acabado el juego”. Pero no. Al despertar, algo cambió.

“Dije: aquí no se ha acabado nada. Y decidí empezar a cambiar todo lo que no me gustaba de mi vida”. De ese momento nace una nueva filosofía: limpiar lo tóxico, centrarse en lo esencial y volcarse en ayudar a los demás.

El boxeo como salvavidas

En 2020, aún muy debilitado, empezó con pilates adaptado. Apenas 20 minutos a la semana. El boxeo llegó casi por casualidad. “A mí siempre me había encantado, pero nunca lo había practicado”, confiesa. Hasta que alguien le lanzó el reto. Y ya no hubo vuelta atrás.

Hoy Alain es boxeador, pionero del kickboxing adaptado en Bizkaia y un referente dentro y fuera del ring. “No voy a poder andar, pero voy a poder hacer otras cosas”, reflexiona. “No juego al fútbol con mis hijos, pero hago boxeo, surf adaptado… La vida no se acaba, se transforma”.

Ama, txo!: luchar para que otros también puedan

De esa transformación nace la asociación Ama, txo!, fundada junto a dos amigos. Un proyecto vital con un objetivo claro: normalizar el acceso al deporte para personas con discapacidad y hacerlo desde la igualdad, no desde la compasión.

“No queremos etiquetas”, insiste. “Nos define que somos boxeadores, no la discapacidad”. Esa idea cristalizó en la velada solidaria ‘Undefined Fighters Night’, celebrada en Santurtzi, donde compartieron ring deportistas en silla de ruedas y luchadores sin discapacidad. “Queríamos demostrar que podemos compartir espacio en igualdad de condiciones”, explica.

La respuesta del pueblo fue abrumadora. “Santurtzi es mi casa y me siento muy querido aquí”, reconoce. Todo el esfuerzo tuvo un fin solidario: recaudar fondos para asociaciones como Aspanovas, que acompaña a niños con cáncer y a sus familias.


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