“Hago música vasca pero abriéndola al mundo”. Xabi Aburruzaga: una lección de música, tradición y humanidad

El trikitilari presentó su nuevo disco Bask y demostró por qué es una de las figuras más queridas y respetadas de la música vasca
El músico y trikitilari Xabier Aburruzaga / Telebilbao

El maestro de la trikitixa Xabi Aburruzaga fue uno de los protagonistas de Revista Semanal de TeleBilbao en una entrevista cercana, profunda y llena de emoción en la que repasó sus más de veinte años de trayectoria, presentó su nuevo disco Bask y demostró por qué es una de las figuras más queridas y respetadas de la música vasca.

Bask, un trabajo hecho «a fuego lento»

Y es que  quien ama nuestra cultura, nuestras raíces y nuestra música tiene que querer a Xabi Aburruzaga. Un artista que lleva dos décadas “acercando la música al público” tanto sobre los escenarios como desde su labor pedagógica y divulgativa.

Aburruzaga presentó Bask, un trabajo “hecho a fuego lento” durante dos años, un disco que definió como “una fotografía de lo que ha pasado en estos dos años de creación”. En él fusiona fandangos, porrusalda y kalejiras con músicas del mundo, siempre con el euskera como seña de identidad: “Creo que es lo que nos hace genuinos, únicos y exóticos de cara al mundo”.

El orígen del título

Uno de los momentos más reveladores llegó cuando explicó el propio título del álbum. “Bask no quiere decir nada en euskera, pero me gustaba como marca”, confesó, añadiendo que descubrió que en inglés una de sus acepciones es “divertirse”: “Divertirme cuando interpreto Bask y divertir al público que está delante. Eso me cuadraba perfectamente”.

La trikitixa es algo… «energético»

Con la misma naturalidad habló de su relación casi íntima con el instrumento que ha marcado su vida. Hoy posee 33 trikitixas, algunas antiguas restauradas por él mismo, y recordó cómo se enamoró de su sonido con apenas doce años: “Ese sonido me marcó… fue un primer enamoramiento a primera vista”. Definió la trikitixa en una sola palabra: “Energético”, explicando su complejidad técnica y su carácter “muy visceral, muy positivo”.

El lado más humano

La entrevista permitió conocer también al Aburruzaga más humano. Habló con emoción de la pieza dedicada a sus hijos, “Izei Izaro”, y de la balada final del disco, nacida tras ver noticias de guerras y víctimas civiles: “Tiene que acabar ya. No puede ser que miremos a otro lado”. Para él, los músicos también tienen una responsabilidad: “Lo que dices luego tiene cierta repercusión… es un mensaje para la paz”.

Remar y no olvidar de dónde venimos…

A pesar de su prestigio internacional y de haber compartido escenario con figuras como Carlos Núñez, Kepa Junkera, Fetén Fetén o músicos de The Chieftains, Aburruzaga se mostró humilde y cercano: “Sigo con la misma ilusión y la misma humildad… nuestra filosofía es seguir, remar y no olvidar de dónde venimos”. Reivindicó con orgullo la tradición: “Tocamos la trikitixa y el pandero y estamos orgullosos de ello”.

El directo fue otro de los grandes protagonistas de la charla. “El directo es el momento, el ahora”, explicó, reconociendo que todavía siente nervios antes de salir al escenario, aunque los vive como una energía positiva. Y lo demostró en el propio plató, regalando dos interpretaciones que nos emocionaron y nos llegaron al alma.

Un artista que toca «desde dentro»

Cercano, apasionado, reflexivo y profundamente comprometido con su cultura, Xabi Aburruzaga dejó claro en TeleBilbao que, más allá de ser un artista reconocido con más de veinte años de carrera, sigue siendo un músico que toca “desde dentro” y que entiende la trikitixa no solo como un instrumento, sino como una forma de transmitir alegría, memoria, identidad y esperanza.


Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


Cover Art
0:00 0:00